Despierto y deben ser las seis de la mañana. Estoy tumbado en la escalera. Huele a moho. Me arrastro otro peldaño hacia la entreplanta, con esa pequeña ventana alargada donde sólo se ve ropa tendida. En ese rellano siempre huele a comida grasienta, a aceite reutilizado. No quiero llegar allí, pero tengo que cruzarlo si quiero seguir subiendo. La madera del pasamanos está vieja, con el barniz levantado y las vetas abiertas, mis mangas llenas de nicotina, pero la nausea del descansillo es inevitable. Vomito sobre las baldosas agrietadas. Los ojos se me empañan y sigo subiendo, esperando que el próximo número sea mi parada. Sería tan fácil dejarme rodar escaleras abajo, sentir el dolor, sentirme vivo y confiar en que alguien repare algún día el maldito ascensor. Pero me abro los ojos, y me arrastro otro peldaño. Huelo a aceite usado.
![]() |
| http://www.desastrecajon.es/usuarios/detalle/jesus/ |


1 comentarios:
El apadrinado de la naranjosa va mejorando pero todavia no se sabe que quiere contar.
Publicar un comentario en la entrada