miércoles, 31 de diciembre de 2014

Silencio, estamos rodando. Tino J. Prieto


Los cines Royal en 2008. En 2009 se aprobó su demolición.





El miércoles es salvaje. Está en la mitad de un desierto lleno de sombras.

La verdad es que nada iba bien y, lo jodido era, que no encontraba ninguna palabra dulce entre los paliques con la gente.

Todo sonaba a película, esas, las del  pasado blanquinegro del que solamente me venían al recuerdo: Charles Chaplin, Orson Welles, Boris Karloff, Eisenstein, Buster Keaton, Pudovkin, John Ford y... entre bastones, bolas, sueños, escaleras, trenes, rebelión y caballos... el peso de mi desespere que no tenía luz.

Seguía la mañana y, las nubes, se peleaban con el parir del día.

Colgué las llaves en el cajetín de mi oficina y recordé la llamada de Helena en la mañana: 

—¡No  faltes, van a demoler el Royal!
—¡Me cago en la puta madre que los parió, indecentes de mierda! —clamó mi conciencia.
¿Es que no hay nadie que defienda al cine? ¿Es que nadie recuerda su infancia? ¿Es que a nadie le importa nada de nada?

Quedeme mirando al cielo, como en éxtasis sintino, mientras el chófer de la guagua me jaleaba: 

—¿Va'subir o no?
—Sí, sí, sí... un momento, por favor, ¡me perdí un poquito! 
—¡Buuufff! —le oí resoplar, mientras largaba— ¡Vaya día llevo!

Ajusté mi bolso con la cámara y miré diecisiete rostros sentados y de pie. Inexpresivos, ¡no!: cansados, buscantes, suaves, desconocidos... y, al poquito, toqué el timbre: ¡Cliiiiiiiiinnnn!

Estaba en la calle León y Castillo. La puta demoledora estaba, seguramente, desde primera hora dando zarpazos sobre techos y muros, y mi puñetera presencia sólo servía como testigo más de una muerte de la esencia de historias de infancias.

Me puse en la esquina. Apreté el play y grabé cómo el dinero es capaz de comerte la sensibilidad, los suspiros con tu amor, los pasos al paraíso, las lágrimas a oscuras, la butaca al cielo, a ti y a todo ser humano que ame la imaginación.

Recordé, eso sí, en pocos segundos, a Laforet Altolaguirre, levantino afincado en Gran Canaria desde 1923, que fue el autor de seis proyectos de cinematógrafos, de los que sólo tres: cines Royal y Goya, y el Teatro-Cine Hermanos Millares, llegaron a ser edificados.

Sentí un silencio. Los dientes de la demoledora se acercaban al círculo de la gigantesta 'O' de Multicines Royal.

Y ahí lo entendí: el cine siempre existirá: ¡Es capaz de seguir rodando, hasta su propia muerte!





29 de agosto de 2009. Vídeo de Tino J. Prieto
Asistimos a la demolición del Multicines Royal, en la calle León y Castillo, de Las Palmas de Gran Canaria. 
Cines y Multicines caen. Los intereses espureos continuan de película.
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Tino J. Prieto Aguilar
Las Palmas de Gran Canaria

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