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sábado, 17 de noviembre de 2012

Sueño al vacío. Marcos Antón

Caí derrumbada en la cama
y me quedé dormida, como muerta.

Soñé que te tumbabas a mi lado,
que me cogías en tus brazos
y me sacabas por la ventana.

También soñé que saltabas hacia el infinito
y volábamos bajo un cielo de manchas blancas.
Te escuché reír, y reí contigo.

En la fase Delta vacío.

Nos elevábamos por el cielo, lentamente, sin aleteos.
Y no pensé cómo hacías para poder conmigo
hasta que caí.

Caí, caí y caí. Grité y me desperté
encaramada en la ventana.
Miré hacia arriba, hacia el cielo lleno de manchas
y descubrí que había sido engañada por un sueño.

Miré hacia abajo de nuevo.
Me acomodé en el alfeizar y salté.
Y caí, caí y caí,
hasta que dormida, como muerta
pude volver al sueño.

Sueño al vacío. Marcos Antón


Bio: Zamora, primavera de 1990. He publicado el libro Deheishe, una poesía y otros relatos (2008), además de varios poemas, relatos y artículos de opinión en prensa escrita. Cuento con un puñado de premios de poesía, narrativa y fotografía y formo parte de Colmo Colectivo. Completo mi tiempo libre escribiendo canciones y futuros guiones.

Siempre podéis encontrarme en Deheishe: http://deheishe.blogspot.com/

lunes, 21 de noviembre de 2011

Rutina Parlamentaria. Marcos Antón


No le importa el color de unos y de otros, porque, como siempre, cada cuatro años, las mismas sombras mortecinas se encaraman en sus tribunas de vuelta a la rutina. ‹‹Cuatro años de libertad››, se dice, porque después de tantos engaños, la urna se ha convertido para él en una obligación, o mejor dicho, en una carga.


Aun así va. Se levanta por la mañana, temprano, con fingido entusiasmo. Desayuna mientras lee el periódico del día anterior buscando algún detalle, una señal, por mínima que sea, que le diga que este año no se está equivocando.


Cruza el umbral y siente el olor a rancio. Corre la cortina. Introduce en cada sobre varias papeletas de sus partidos favoritos y escribe obscenidades sobre ellas. Le da igual el color, sepia o blanco, él se explaya. Chupa, ‹‹votó›› y se marcha.


Sondeo. Marcos Antón



Bio:Zamora, primavera de 1990. Voto por correo, he publicado el libro Deheishe, una poesía y otros relatos (2008), además de varios poemas, relatos y artículos de opinión en prensa escrita. Cuento con un puñado de premios de poesía, narrativa y fotografía y formo parte de Colmo Colectivo. Completo mi tiempo libre escribiendo canciones y futuros guiones.
Siempre podéis encontrarme en Deheishe: http://deheishe.blogspot.com/

lunes, 12 de septiembre de 2011

Distancia Intersistémica. Marcos Antón

Marcos Antón

Una legua o tres millas;
ocho furlongs, tres cadenas,
cuatro varas, cinco yardas
y media.
¿Y un pie o seis pulgadas?
—Me da igual, todo es distancia
y no hay manera de acortarla—,
dices.
Te digo:
—Yo no entiendo de distancias
y menos de las que tú me hablas.
Niegas con la cabeza,
no me entiendes,
no te entiendo.
—¡Claro que no te entiendo!
¿Cómo quieres que te entienda
si me hablas a la inglesa?
Si me hablaras de otra forma
podría entenderte cualquiera.

—Escucha,
que no es eso lo que importa.
Lo que quiero es alejarme
y me da igual el sistema.



Bio:Zamora, primavera de 1990He publicado el libro Deheishe, una poesía y otros relatos (2008), además de varios poemas, relatos y artículos de opinión en prensa escrita. Cuento con un puñado de premios de poesía, narrativa y fotografía y formo parte de El Colmo Colectivo. Además completo mi tiempo libre escribiendo canciones y como vocalista y guitarrista del grupo Breda.Siempre podéis encontrarme en Deheishe: http://deheishe.blogspot.com/


lunes, 6 de junio de 2011

Si por poder pudiera. Marcos Antón.

Marcos Antón


Por poder puedo quedarme quieto
mientras avanza el miedo
sintiendo el hielo
resquebrajarse a mis pies.
Por poder puedo pintar camino
sobre puente de plata
para que huya el enemigo
que aún no ha empezado a correr.
Si por poder pudiera apuntaros con el dedo
sin que nadie viniera a cortármelo después.
Pero no puedo,
y no es porque no quiero
sino porque no veo
lo que viene tras él.
Tampoco puedo quedarme quieto
gritando al cielo que no pasaréis.
Solo me queda soñar en verso
que algún día podremos vencer.
Solo me queda esperar en piedra
que algún día dejéis el poder.

Bio:
Zamora, primavera de 1990
He publicado el libro Deheishe, una poesía y otros relatos (2008), además de varios poemas y relatos así como algunos artículos de opinión en prensa escrita. Cuento con un puñado de premios de poesía, narrativa y fotografía y formo parte de El Colmo Colectivo. Además completo mi tiempo libre escribiendo canciones y como vocalista y guitarrista del grupo Breda.
Siempre podéis encontrarme por Deheishe: http://deheishe.blogspot.com/

jueves, 30 de diciembre de 2010

¿LIBRES? Marcos Antón

Nace, llora, descubre la guardería y obedece a tus padres.
Crece, empieza el colegio, llora y obedece a los maestros.
Sigue creciendo, la pubertad es un problema. Se reprimido por todos en la edad del pavo. Si haces
cosas, procura que nadie las sepa; si no las haces, procura que piensen que sí. Obedece las normas,
no destaques, se uno más.
Madura, renuncia a tu libertad, estudia hasta que mueras o ponte a trabajar y obedece a tus
superiores. No intentes cambiar las normas, no puedes.
Encuentra a una buena mujer o al hombre perfecto. Que no haya mucha diferencia de edad, está mal
visto. No aprendas a querer, el amor ya está inventado para que vengas tú ahora a cambiarlo.
Cásate. Compra una casa e hipoteca vuestras vidas. Reprodúcete, joven, no quieras que tus hijos
vean en ti a su abuelo.
Estás atado. Intenta educar como has aprendido: mal. No destaques, no tengas tiempo. La televisión
piensa por ti. Consume y no asimiles. Paga. Banco, banco, banco. Aprende a nadar cuando tengas
el agua al cuello. Tus hijos podrán ser lo que tú no fuiste pero no les dejarás. Paga y quéjate. Tú
decidiste tenerlos.
Envejece. Arrepiéntete de todo lo que no pudiste quisiste hacer e incúlcaselo a los tuyos. Tarde,
obedecen a sus superiores; buscan a su par perfecto; la televisión piensa por ellos; compran una casa
e hipotecan sus vidas. Y la tuya. Otra vez.
Es tarde, ya no puedes cambiar nada.
Enferma. Ten esperanzas vanas de que después hay algo. No has tenido tiempo de hacer nada.
Piensas que la vida es corta y es necesario que sueñes con otra. Aférrate a las manos de los que te
quieren en un cochambroso hospital de paredes blancas.
Muere. Entiérrate hondo, muy hondo, entre gusanos. Obliga a los tuyos a que te recuerden… y
espera.

Libres. Marcos Antón.
Marcos Antón.
Zamora, primavera de 1990
Cuento con una obra publicada: Deheishe, una poesía y otros relatos (2008), además de varios poemas y relatos publicados y algunos artículos de opinión en prensa escrita. He colaborado también como redactor y fotógrafo en la revista Artículo 20. Formo parte de El Colmo Colectivo y he participado en distintos recitales (colectiva e individualmente) como en Versátil.es (Valladolid) o en el Slam Poetry Scena Gugalander, en Katowice (Polonia). Cuento con un puñado de premios de poesía, narrativa y fotografía y completo mi tiempo libre escribiendo canciones y como vocalista y guitarrista del grupo Breda. He actuado también en varios conciertos en solitario y amenizado, guitarra en mano, alguna que otra velada y fiestas varias…
Siempre podéis encontrarme por Deheishe: http://deheishe.blogspot.com/

lunes, 7 de diciembre de 2009

Bella. Marcos Antón


Cuando la vi por primera vez me pareció perfecta. Era alta y esbelta, y al verla de pie parecía delicada y paciente. Aparentaba estar allí parada, esperando a que yo pasara frente a ella, con sus curvas pronunciadas-aunque no en exceso-y su barriga delgada y ovalada. Su piel era la de la madera recién cortada, quizás algo bronceada, pero aún así brillante y lisa: perfecta. Estuve frente a ella unos pocos segundos pero enseguida noté la fuerte atracción que ejercía sobre mí. Cabellos lisos de plata y oro se tensaban rectos y rugosos. Algunos eran casi invisibles, otros me reflejaban su luz. Quería acercarme a ella, lo hacía cada vez más y a cada centímetro estaba más cerca y era más real. Quería tocarla, notar la suavidad de su piel y la rugosidad de sus coloreados cabellos.

La primera vez que nos tocamos fue mágica. Ella rozó mis piernas con la suavidad de su cuerpo y yo toqué sus cabellos con una de mis manos, bajando con la otra por todo su cuerpo y siguiendo la línea de plata y oro que continuaba más y más abajo siendo casi tan larga como su cuerpo curvado. El roce de mis yemas al contacto con sus cabellos emitía un sonido musical de notas broncíneas. Ella parecía tener la voz más dulce a juzgar por sus facciones, pero su tono era aún mejor a cualquiera que mi abotagada mente hubiera podido imaginar. Ésta despertó súbitamente al escuchar su potente voz y tuvo la necesidad de conocerla más a fondo, de explorar sus rincones, aquellos que puede que otros hubieran descubierto ya, y otros muchos que incluso ella misma desconociera.

El encuentro fue extremadamente rápido, y la despedida recelosa y ardiente por mi parte. Necesitaba volver a verla. Llegué a tener a otras sobre mis piernas, otras que intentaban imitar su color de bronce, incluso algunas que parecían incendiarse por el mismo fuego de la madera de un arce encendido; las había de tez oscura, y otras muchas como el negro carbón, pero ninguna me hizo sentir como ella lo hizo con su mera presencia, con su contacto y su voz.

En nuestro segundo encuentro ella volvió conmigo a pesar del esfuerzo que me costó conseguirla pues dijo tener dueño. Aún así, ella acabó viniendo conmigo. De una forma u otra estábamos hechos para encontrarnos, incluso antes de conocernos, y a partir de ese mismo día comencé a encontrar esos recónditos rincones y pliegues inexplorados que surgían entre acordes y slides de sonido western. En un principio se presentó como Richwood y me llamó artista pero le pareció perfecta la idea de llamarse Bella sin la elle de llave, aunque no fuera italiana ni nada por el estilo. Más bien viene del Oeste, como su sonido, y aunque con el paso del tiempo luce algunas heridas y arañazos, sigue siendo igual de bella y perfecta y sabe callar aunque la electricidad recorra todo su cuerpo. A ella le gusta el sonido de su voz y a veces cantamos juntos, pero la gran mayoría de ocasiones yo callo y ella se luce y seduce bajo mis torpes dedos.


Más sobre Marcos, aquí.

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