jueves, 7 de marzo de 2013
YA NO ME QUERÍAS. Pepe Pereza
jueves, 7 de octubre de 2010
Las Rosas. Pepe Pereza
lunes, 8 de marzo de 2010
EL INSOMNIO. Pepe Pereza

Desde que ella se había instalado allí algunas cosas habían cambiando. La casa había cobrado vida, el frigorífico estaba lleno, la cocina se plagaba de apetecibles aromas a las horas de comer, la lavadora había resucitado y los tendederos blandían al viento las ropas bien lavadas con cariño y suavizante, del espejo del cuarto de baño desaparecieron las salpicaduras de dentífrico, las cortinas del salón recuperaron sus colores originales y las veladas nocturnas se disfrutaban ahora con frutos secos y programas de televisión.
Todo era perfecto.
Bueno... casi perfecto, porque el insomnio seguía haciendo presa en él, y con ella acostada a su lado, esas horas de espera eran más negras y tediosas, pues tenía que prescindir de todos esos complementos que le ayudaban a ir sobrellevando el tiempo: la lectura, la radio, fumar… Cualquiera de esas actividades la hubieran despertado, y ella madrugaba, así que sus horas de sueño eran sagradas. Él temía cada día más la hora de irse a la cama, tener que soportar a oscuras el paso de cada minuto, reprimiendo la necesidad de cambiar de postura, ahogando cada bostezo, cada anhelo... De vez en cuando no lo podía soportar y se levantaba para matar su aburrimiento viendo los teletiendas o simplemente quedándose sentado sin hacer nada en una especie de letargo demencial.
Ese horario desorganizado y deforme le estaba haciendo enfermar. Aunque él no tenía trabajo debía levantarse antes de que ella llegara del suyo, hacer la compra en el mercado y preparar la comida, con lo cual apenas le quedaban una pocas horas para dormir. Estaba siempre tan cansado que la relación entre los dos se fue deteriorando por momentos. El mal ánimo se instaló en la casa como un inquilino fijo. Él intentó combatir el insomnio a base de litros de valeriana y un recital de somníferos, pero todo fue en vano, y pronto se vio solo de nuevo. El frigorífico se fue vaciando, los tendederos también, el fregadero de la cocina se llenó de platos mohosos y cubiertos resecos, el espejo del baño recuperó los puntitos de dentífrico... y él siguió su vida de vampiro, esperando a que el amanecer entrase por la rendija de la ventana y proyectase sobre el techo las mágicas imágenes que le prometían que el sueño estaba cerca.
domingo, 20 de diciembre de 2009
DISCUSIÓN TONTA. Pepe Pereza.
- Baja el volumen.
- ¿Por qué?
- Porque me estás dejando sorda.
- Está música hay que escucharla alta.
- ¿A eso llamas música? Yo a eso lo llamo ruido.
- ¿Y lo que tú escuchas si es música?
- Pues, sí.
- Pues a mí, los que componen la música que tú escuchas, me parecen unos babosos y unos putos guaperas que siempre se lamentan porque no les quiere nadie, o su novia se la pega con otro...
- Así son las canciones de amor.
- Menuda mierda.
- Por lo menos se les entiende y no a esos melenudos, embutidos en cuero.
- Vale, no se inglés, pero yo veo la voz como un instrumento más y con eso me basta. No necesito entender las letras.
- Eres tan estrecho de miras.
- Quieres decir que por escuchar Rock soy un tarugo.
- Más o menos.
- Entérate. El rock ´n roll ha cambiado este planeta.
- Porque tú lo digas.
- No sólo lo digo yo. Abre cualquier enciclopedia y lo verás.
- Vale. No tengo ganas de discutir, sólo quiero que bajes el volumen.
- Pues mira por donde no me da la gana.
- (Amenazando) ¿A sí?
Ella cogió el mando a distancia del televisor, apretó el botón de ON y subió el volumen por encima de la música. Él, a su vez, apuró el volumen del CD al máximo. El ruido era ensordecedor, los cristales de las ventanas retumbaron. Ella no estaba dispuesta a quedarse atrás y apretó su dedo con fuerza contra el botón del control de sonido del TV.

Tal alboroto fue denunciado por los vecinos a la jefatura de policía. No era la primera vez ni sería la última. La pareja se pasaba el día tirándose los trastos a la cabeza y los vecinos estaban hartos.
A la media hora llegó la policía y tras algunos dimes y diretes volvió la calma al vecindario. Ellos hicieron las paces, la policía se marchó satisfecha por haber puesto orden y los vecinos tuvieron un nuevo tema de cotilleo. Todos felices.
martes, 18 de agosto de 2009
Olor a Carne Quemada. Pepe Pereza

Pepe Pereza (Guijuelo —Salamanca—, 1964)
ex-actor de cine y teatro
ex-cómico de café teatro
ex-técnico (sonido) de La oreja de Van Gogh
ex-mascota (cocodrilo) del show de Fusa
ex-charcutero
ex-frutero
ex-vendimiador
ex–repartidor de propaganda
ex-vendedor de enciclopedias (puerta a puerta)
ex-camarero
ex-operario de muchas fábricas
Actualmente:
Maquinista del Teatro Bretón de los Herreros y del Riojaforum (Logroño)
Vicios:
Hachís y literatura.
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