Y ese fue el nombre que adoptó desde aquel día. Y
aun cuando no logré repararla del todo sino hasta hace un par de
meses, siempre la conservamos en el sótano, pues sabíamos que muy
pronto deberíamos partir hacia un incierto futuro que nos aguarda;
mas todo ello es parte de mi pasado y el futuro de mi yo que, quizás,
nunca llegue a terminar del todo. Sólo existen varias anécdotas
que, tal vez como una burla del destino, me acompañarán por la
existencia de mi ser, pues el instante preciso en que mi nave hubo de
detener su viaje por el tiempo fue el primero de mayo de 1948,
exactamente tres años antes de mi nacimiento, y fue precisamente un
primero de mayo de 1951 cuando ella, por vez primera, me preguntó el
cómo había podido viajar a través del tiempo:
- Dudo mucho
que lo comprendas -le respondí en aquel entonces.
- Quizás
me subestimes -respondió sarcástica- ¿Por qué no intentas
explicármelo?
- La pregunta no sería por qué, sino como.
-
Puedes empezar desde un principio.
- Ni siquiera yo mismo sé
cómo comenzó todo aquello.
- Pues dispones de unos cuantos
minutos -ella consultó el reloj que se encontraba en el buró.
-
Muy graciosa mujer -respondí con sarcasmo- Siempre me atrajeron las
ideas raras y extravagantes, quizás por ello me ha gustado la
astronomía, pues encierra un gran misterio que aún no se conoce.
Por ejemplo, en ésta época mucha gente piensa que el Hidrógeno es
un elemento secundario en el Universo, pero pronto se captará la
longitud de onda emitida por el movimiento inverso del espín de su
electrón. El hidrógeno es considerado el elemento más simple, pues
sólo posee un electrón que gira alrededor de su...
- Aunque
no lo creas -interrumpió- estudié física y química en la
preparatoria -ambos reímos de ello.
- Ya que estudiaste
física y química en la preparatoria, sabrás que un buen porcentaje
de los fenómenos que conocemos están relacionados con la
frecuencia, los campos gravitacionales y los electromagnéticos. Por
ejemplo, la vista es la recepción de diferentes longitudes de onda,
y por consecuencia, de diferentes frecuencias que logran captar
nuestros ojos, pero nuestros ojos están restringidos a captar tan
sólo un determinado rango de frecuencias, el cual varía del
infrarrojo al ultravioleta, es decir, existen muchas otras cosas
aparte de las que observamos, las cuales no podemos percibir simple y
sencillamente porque no estamos posibilitados para ello. Pongamos
otro ejemplo, a ti, en este caso, tu cuerpo posee una energía, la
cual se esparce por toda la habitación, pero que no podemos observar
porque se encuentra en una frecuencia fuera de nuestro rango visible,
pero se encuentra en nuestro mismo espacio, y quizás aún, dentro de
nuestro mismo tiempo. Lo que intento darte a entender es que esa
energía se encuentra en nuestra relación de espacio-tiempo que
compartimos en este instante. Pero que pasaría si pudiésemos
controlar la relación espacio-tiempo y observar en el espacio y
tiempo deseado lo que se nos antojara.
- ¿Quieres decir que
podrías observar las cosas que otros no ven, o que ven, como los
fantasmas? -preguntó con evidente interés mientras se acomodaba en
la cama en la que se encontraba recostada.
- Aún más que
eso, pues si puedes llegar a controlar la relación espacio-tiempo,
no solo puedes ver, sino vivir en el lugar y en el tiempo en que
desees -hice una pausa y ella esperó por el resto de la
conversación- Es evidente que en este instante podemos diferenciar
tres dimensiones: un perímetro, un área y un volumen, pero ello es
posible porque nos encontramos en una tercera dimensión, dominando
por ello a la primera y la segunda por encontrarse en niveles
dimensionales inferiores: es decir, podemos dominar el espacio que
los contiene pero no el tiempo que les corresponde, ni podemos hacer
nada de ello con un nivel dimensional superior por la sencilla razón
de que nos encontramos en un nivel inferior.
- ¿Lo que
intentas decirme es que estamos sujetos a la voluntad de los seres
-su voz se tornó un tanto burlona- si es que existen, que viven en
los niveles dimensionales superiores?
- No tan drásticamente,
pues los seres de los que tú hablas somos nosotros mismos.
-
Espera, hace un momento me dijiste que vivíamos en una tercera
dimensión, y estoy de acuerdo, pero por lo mismo no podemos vivir en
una dimensión superior, según lo que te entendí ¿De acuerdo?
-
No del todo
- ¡¿Cómo que no del todo!?
- Acuérdate
que estamos hablando de una relación de espacio-tiempo, en la cual
los dos parámetros pueden ser modificados. Ahora bien, el tiempo es
una mera concepción imperfecta de una nueva dimensión del espacio;
Tiempo y movimiento son dos ilusiones, que en determinados instantes
son casi tan perfectas que no logramos diferenciar la una sin la
otra, no podemos llegar a concebir un movimiento sin que éste se
encuentre ligado al transcurso del tiempo, pero las concepciones
pueden llevarnos a conclusiones erróneas.
- ¿Y qué hay de
lo otro?
- ¿Lo otro?
- Sí, de las dimensiones
superiores.
- Tu misma te respondiste al decir que nos
encontramos sujetas a ellas, pero no de la forma en cómo estás
pensando.
- Permíteme decirte que no te entiendo.
-
¿Qué es lo que entiendes por futuro?
- No sé a qué venga
la pregunta, pero digamos que es lo que está por suceder.
-
¿Y el pasado?
- Lo que ya fue.
- Exacto, si el futuro
es lo que está por suceder y el pasado lo que ya sucedió, entonces
el futuro es lo que existirá en el presente y el pasado lo que
existió en él, pero para que el pasado y el futuro tengan validez,
deben de existir o haber existido, aun sin existir. No sé si me
comprendas, pero para decírtelo de otra manera, regresemos de nuevo
a los niveles dimensionales. El futuro es un nivel dimensional
superior al nuestro que en cada instante que transcurre se degrada y
entra en un nivel dimensional inferior, y después a otro y a otro y
a otro hasta que cae al nuestro y se convierte en nuestro presente,
pero en ese mismo instante, el futuro cae a otro nivel inferior y a
otro hasta llegar a niveles negativos, convirtiéndose en pasado, más
no por encontrarse en niveles superiores o inferiores debemos suponer
que no existe por el simple hecho de que no podemos penetrar en esos
niveles. Todo lo que ha existido desde el principio del mundo existe
todavía, y los acontecimientos futuros existen ya, mas todos ellos
se encuentran en una dimensión diferente del espacio-tiempo. El
tiempo, en sí, no existe como tal, y pertenece a una concepción
errónea que hemos ideado. La creación y destrucción del universo
existen ya, y han existido y existirán en nuestra concepción
errónea de tiempo, más la creación y destrucción existen en
dimensiones que no podemos vivir, sino hasta que la degeneración
dimensional la haga entrar a niveles inferiores, para el caso del
futuro, o bien, la haga saltar a niveles superiores, para el caso del
pasado. La vida existe en un instante y deja de existir en ese mismo
instante, pasa de una dimensión a otra, al igual que la existencia
de este mundo, pues existe y deja de existir en ese instante mismo...
-Ella interrumpió mi relato con un quejumbroso y poco evidente "te
entiendo".
- ¿Es el momento? -pregunté con
excitación.
- Eso creo -respondió con una sonrisa
dolorosa.
- Sólo en esta ocasión fui prematuro -respondí al
incorporarme de la cama del hospital en donde ella se encontraba- Al
menos no puedes quejarte del todo, siempre me tuviste cerca de ti,
tan cerca que me llevas dentro de tu vientre.
- No me estoy
quejando ni me arrepiento de lo sucedido, ¿O es que tú sí?
-
No, realmente no me arrepiento -respondí en el momento en que una
enfermera entraba a la habitación para trasladarla a la sala de
partos. Era el primero de mayo de 1951, la hora 13:45, una tarde
espléndida y radiante en donde la luz por primera vez llegó a mis
ojos, y en donde yo, en el momento de mi nacimiento, observé el sol
después de muchos años de hacerlo.
Y ahora, a mis sesenta y
nueve años, en un primero de mayo, cuando tengo treinta años y me
observo a mí mismo soñar un sueño, me pregunto, ¿qué sucedería
si destruyo y destierro el sueño que sueño en mis treinta años y
no regreso nunca más al pasado con la juventud de mi vejez?