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martes, 5 de mayo de 2020

Rumores del tiempo. Melania

Sujetos. Melania


Augusta tormenta oculta ante la atenta mirada de la estación meteorológica, imperceptible entre personas enjauladas.
Ostensible entre seres libres, alterando el sueño de pájaros en una ciudad desordenada.


viernes, 1 de mayo de 2020

Bienvenido a Gibraltar. @ojkosme y @danyolympius

Fotografía: @danyolympius










De mi esclavitud en libertad, cuando ya me he acostumbrado a ver las nubes a través de una ventana, cuando ya me he acostumbrado a no salir al mundo que hay detrás de la reja que me han puesto en puertas y ventanas.

¿Qué haré cuando tiren esa reja abajo? ¿Qué haremos cuando nos abran la puerta desde fuera? Como un macaco de Gibraltar pero con nombre propio, veré la reja caída, la puerta abierta y mis piernas no querrán correr ni mis alas querrán volar.

Se ve el cielo tan azul, es tan agudo el canto de los pájaros, tan nítido el horizonte desde esta parcela en la que me han cerrado, desde este lado de la reja, desde este peñón sin castillo.

Miraré la vida pasar, saludándola de lejos y si se acerca a verme… le haré alguna mueca para hacerle reír. No sé si querré ser libre cuando me den la libertad, no sé si seré libre cuando quede en libertad.


jueves, 2 de abril de 2020

Fotografía y texto de Silvi Orión


hay una perspectiva bella en todo esto. estar en la misma toda la Humanidad.
compartimos el absoluto presente. unidxs somos invencibles porque no luchamos contra nadie.
la Naturaleza es cíclica, jamás nos haría daño. esas no son sus intenciones, es todo tan natural y tan extraño

home is where your soul is. home is the whole world, trust me.
encontrarán la cura y no habrá paz hasta que se vacune el mundo entero.
nadie será del todo libre hasta que todxs lo seamos





Tiempos difíciles. Emilio S.A.


miércoles, 11 de abril de 2018

Trilogía efímera (Delicioso amor inesperado). Emilio Valladares

De cine. Emilio Valladares




























Antes del amanecer,
antes del atardecer,
antes del anochecer.

Un encuentro inesperado,
un amor naciente,
un delicioso poema.

Canto a la vida,
que como el fuego,
se acabará consumiendo.

Canto al amor,
que como un barco
acabará naufragando.

Canto de amor a la vida,
que será correspondido
o no.

Canto a la vida del amor,
que será correspondido
o no.

Canto que nace
en pos de su destino...
y callará.

sábado, 24 de marzo de 2018

Kinêsis. Guillermo Héctor





Te dices que esta vez llegarás hasta el final. Que sólo necesitas respirar. Una pausa.

Bajando entre el hombre que no ha dejado de hablar durante la espera en la calle y la chica que le ha respondido cuando empezabas a temblar te dices, Esta vez pase lo que pase llegaré hasta el final. Piensas por qué escaleras tan estrechas. Mientras bajas piensas, Si intentara salir ahora no podría ya. Así que no te das la vuelta. Así que no piensas. Cada vez más oscuridad hasta que el espacio se abre. Asientos. Antes se decía butacas. Iluminado por una pantalla en blanco a la derecha el espacio se abre. Sólo necesitas una pero los que vienen detrás impiden cualquier pausa.

Lo imaginabas más grande. Te dices, Tanta espera para esto. Sin poder detenerte pues los que vienen detrás impiden cualquier pausa compruebas la sala. El último asiento en la última fila está vacío. Bien bien. Mirar sin ser visto. Te instalas deprisa para observar el sitio. Diez filas de asientos en terciopelo azul oscuro. Antes se decía butacas.  Por qué nadie se sienta. Cierras los ojos pensando, Pase lo que pase que pase rápido. Pero los abres sin dar tiempo. Pero una silueta contra el fondo blanco rectangular. Esperas. Tanta espera para esto y ahora. Cerrar los ojos. Kalos thanatos. Cerrar los ojos esperando que la luz desaparezca antes de abrirlos.

Empieza.

martes, 20 de marzo de 2018

Together by the pool. Marta Soul



En Together by the pool he querido retratar juntos a Sabrina (Audrey Hepburn), El Nadador (Burt Lancaster), Irma La dulce (Shirley Maclaine), Bonnie and Clyde (Faye Dunaway) y 8 1/2 (Marcello Mastroianni).


Más información del proyecto en http://martasoul.com/art-works/artworks/together/ 

lunes, 12 de marzo de 2018

Va de cine. María Luisa Merino

Fotografía de María Luisa Merino


Va de cine. Mi deuda con él es infinita. Seré siempre el personaje de La rosa púrpura del Cairo, capaz de superar cualquier drama de la vida en cuanto atravieso la cortina de un cine. Me dejo prender por las buenas historias –no digo bonitas. El útero de la sala me hace renacer y me cura de morriñas. El cine marcó mi infancia. Jugábamos a “pelis” y Julia Criado, que era la Natalie Wood del grupo hacía de prota con Norberto; yo por ser la pequeña y la que menos pesaba tenía adjudicada la hermana de Ben-Hur. Ese reparto ha pesado en mi vida. El chico y Charlot fueron mi primera familia espiritual y Matar un ruiseñor marcó mi futuro. Ando siempre en busca de Atticus Finch. Otros amores precoces se sucedieron y tuvieron que ver con los Juegos prohibidos de René Clément. Todavía sobrevive por encima del horror de la guerra la tierna amistad de los niños.  


En los setenta fui una chica Annie Hall. Chaqueta americana y falda larga, sombrerito clochard  y corbata. Estudiaba periodismo y en la asignatura de cine me tocó Roman Gubern. ¡El dios de la teoría cinematográfica! Me compré a plazos su obra en dos volúmenes publicada por Danae. Todavía la ojeo y revivo, como la Milla Jovovich de El quinto elemento, las emociones que me producen las imágenes. En el 75 empecé la colección de entradas. Guardo de ese verano en París las de El último Tango, las de la filmoteca du quartier latin: Jules et Jim, China de Antonioni, y un montón de la nouvelle vague. Al volver, Franco se moría y yo me corté el pelo a lo Jean Seberg.


A finales de los ochenta me atacó la decepción democrática. Acabé, como buena parte de mi generación, decepcionada por las expectativas políticas. El derrumbe social coincidió con el mío propio. El mismo año Almodóvar me regaló una película y salí de los Renoir como la  Amanda Lys de La Flor de mi secreto, bañada en lágrimas bajo el sombrerito magenta, con la música desgarradora de Chavela Vargas en las entrañas y un abrigo de Roberto Verino que me había comprado en las rebajas.


Los noventa extendieron su Matrix global y su guerra de las galaxias. La realidad se fragmentaba por instantes, se licuaban las vidas sociales y personales a lo Zygmunt Bauman. Empezó la escalada de violencia: Pulp Fiction, Trainspotting, Reservoir dogs. El futuro no parecía mejor: Blade Runner, Mad Max, Me sentí envejecer prematuramente. Expulsada del único territorio que me había protegido siempre. Temí enfermar de amargura e impotencia. Pero en el 2001, en un cine de Uzés, en la Provenza, volví a reencontrar una parte de mí misma en Amélie Poulain. Fue entonces cuando decidí recuperar mi segunda inocencia.



La crisis provocó la primera escritura. La escritura terapéutica. El diario. Ya sé que eso no es literatura —salvo que se trate de Virginia Woolf o los Diarios de Kafka—, pero forjó una disciplina y un amor por la página en blanco que ha permanecido. Ahora, la labor será quizá atar esa escritura desatada que es más fértil para otros campos y que nada tiene que ver con la literatura.


Todo eso sucedió en  el siglo pasado. Ahora tenéis ante vosotros una escritora incipiente, adolescente(!), interesada ya no por el tiempo perdido, monologando en el Circular y en la Línea 1 como Molly-Joyce.  



¡Ah!, me llamo Marisa.

viernes, 9 de marzo de 2018

El séptimo vicio. Silvia D Chica

Fotografía de Silvia D Chica


Volvía,
por la carretera de la costa
hacia Chimiche
buscaba algo en el dial
de repente hablaban de Corcobado
y de Valle, Valle Inclán
y de Felipe Zapico Alonso,
anda! ese es amigo mío, pensé,
el Bukowski de León, decían.


Caía el sol de la tarde
conducir a veces es muy bueno
velocidad de crucero
Dylan on the radio
y un clásico de los Who
My generation
Y la dulce y embriagadora voz de Marilyn
y el Séptimo Vicio.


Una práctica intensa y gustosa
al aire libre
en la terraza
con todo el horizonte por frontera
y una luna enorme como una gran naranja
que se levantaba indiscreta
por el horizonte
iluminando un camino sinuoso
encima del agua de la bahía.


Y el ritmo continúa


como decían Los Cardiacos,
a pesar de la avidez de la erosión.







de La tierra pura (Zoográfico, 2015)

viernes, 26 de diciembre de 2014

L´enfant-machine. Marina Aguilar



Carlos Menguiano




Cientos de trozos me precipitan hacia delante escapándose por detrás a través de cientos de salidas. Me arrastran llevados por el mismo impulso que inmediatamente después me vaciará hasta dejarme inerte. Una conciencia que llamara mía pesa en mi cabeza y su peso se extiende al resto de mi cuerpo llegando a su límite inferior. Las cosas me miran. Intento ignorarlas, pero se dan la vuelta a mi paso. A veces parecen esperar un débil susurro de aprobación, aunque se apocan y huyen en el momento menos indicado. Este lugar está encantado. Nadie me pone en la tesitura de validar nada. Mi juicio es indiferente, una pura ilusión. Y, sin embargo, hasta la más anodina de mis miradas al mundo desearía capturarlo todo. No negaré que una sed vaporosa, insensata, me alimenta. Sin embargo, la solemnidad que pongo en esta empresa se me antoja tan falsa como cualquier otra actitud. Semejante bloqueo hace que me pregunte por la función del extraño artefacto alojado en mi cara. No tengo ojos. En su lugar han insertado un aparato que registra y al parecer juzga, una especie de máquina. Me pretendo un ser dotado de una grabadora, pero es imposible que el mundo esté de un lado y yo del otro. ¿Qué hace ese ojo mecánico? Me mira inmóvil desde el espejo. ¿Qué alcanza a ver?

¿Unos cuantos milímetros inflamables? ¿Un paquete visual con interpretación incluida? ¿Una expresión de horror? ¿Historias diferentes de las diferentes desviaciones? ¿Algunos miedos diseccionados? ¿Decir lo mismo de otro modo? ¿Un acto de camuflaje? ¿La restitución del movimiento? ¿La reversibilidad del tiempo? ¿Un hecho aislado en un borrador? ¿Una captura total acongojada? ¿Un colapso? ¿Una visión interior? ¿Nadie en particular? ¿Un conglomerado de materiales plásticos? ¿Un intento de resolución? ¿Pretensión de alguna cosa? ¿Palabras vacías? ¿Denuncia de lo inestable? ¿Un retrato? ¿Una vivisección? ¿Un modo de salvar lo real? ¿Un antídoto contra la angustia? ¿Una captura sensible de un contenido invisible? ¿Espectáculo primitivo? ¿El fin del lenguaje? ¿Única vía, única salida viable? ¿Salida de ratas, salida de bestias? ¿Terror sin salida? ¿Persecución de señales sin dueño? ¿Del silencio alojado entre ellas? ¿Cuerpos sin historia, llenos de agujeros?


Yo también estoy lleno de agujeros. El más grande es el que obstruye mi cara. Pretende ver, pero es él quien es visto por las cosas. Mi ojo no podrá aislarse de las mil cámaras que lo escrutan y lo interrogan cada día. Tal vez esas preguntas no sean mías, sino de ellas. Este ojo que jamás elegí me provoca sin embargo un placer intenso queriendo verlo todo. Su insistencia es atroz. Cientos de obturadores martillean mis hombros. Cierro el objetivo. 

jueves, 14 de agosto de 2014

Alla ricerca della civilizzazione / En búsqueda de la civilización. Cristina Arribas González




Alla ricerca della civilizzazione


La malattia del futuro è il passato. Siamo CIÒ che diciamo non CIÒ che pensiamo. Pensare

viene definito nel passato quando parliamo; RICORDARE è il vero vivere.

Siamo figli della storia ma questa non è l’ ultima, tutto QUELLO CHE conosciamo o CHE crediamo di conoscere è un gradino in più nella ricerca della civilizzazione, questa parola non è altro che un concetto futuro creato nel passato.

Il verbo viene prima di noi, ma che significa venire prima? Venire prima è vivere con Esso.

Pensare, vivere, non è questa la formula.
Ricordare è vivere: uno sguardo alla vita è un vedere.








En búsqueda de la civilización


La enfermedad del futuro es el pasado. Somos lo que decimos no lo que pensamos. Pensar viene definido en el pasado cuando hablamos; recordar es el verdadero vivir.

Somos hijos de la historia pero esta no es la última, todo lo que conocemos o creemos conocer es un escalón más en la búsqueda de la civilización, esta palabra no es más que un concepto futuro creado en el pasado.

El verbo viene antes que nosotros, ¿pero qué significa venir antes? Venir ante es vivir con él.

Pensar, vivir no es la fórmula.

Recordar es vivir: una mirada a la vida es un ver.



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