jueves, 30 de abril de 2020
Sin visos del futuro. Lia Katselashvili
lunes, 27 de abril de 2020
El confinamiento es una oportunidad. Eltuertoquetodolové
"La libertad es la cárcel más grande de todas las cárceles", dice Corcovado. La libertad no existe, estamos bajo sujeción de la genética, la física, nuestra infancia, el condicionamiento social, el código civil, el código penal, la hipoteca, los horarios, las redes sociales, Whatsapp... Cuando tomamos una decisión nunca es libremente. Porque la libertad no existe, es un constructo, un concepto imaginario. Por lo tanto, puedo ser libre cuando quiera. Dos o tres meses de encierro no me hacen ser menos libre. Al contrario, también tenemos la oportunidad de aprovechar este recogimiento impuesto. Podemos dedicarnos a todo eso para lo que no tenemos tiempo habitualmente, podemos dedicarnos a perder el tiempo (¿qué es perder el tiempo? ¿cómo se puede "perder" el tiempo?), podemos pasar horas contemplando las nubes, podemos mirar hacia nuestro interior, podemos disfrutar de tiempo de calidad con las personas con las que convivimos. Y si podemos hacerlo ahora, ¿por qué no podemos hacerlo siempre? ¿Por qué no dejar de producir y consumir, y dedicarnos a otra cosa? ¿Y si el día que decidan que podemos salir a la calle (es decir, volver a trabajar) nos quedamos en casa? Y, cuando llegue el momento, no hacemos la declaración de Hacienda. Y no pagamos la hipoteca, ni el alquiler, ni la electricidad. Y nos cortan la electricidad, nos quedamos sin Internet y sin teléfono. Y nos vamos de paseo al parque. ¿Qué harían? Echan a cada persona de su puesto de trabajo (quienes sigan teniendo trabajo cuando esto acabe), por no ir; pero es que nadie puede sustituir a la persona despedida porque está todo el mundo paseando por el parque. Y pasamos hambre porque los supermercados están vacíos y cerrados. Y YA NADIE FABRICA PAPEL HIGIÉNICO. No hay pañales para la infancia. Así que formamos redes solidarias para ayudarnos las unas a los otros. Los bancos congelan nuestras cuentas y se quedan con todo nuestro dinero, que ya no sirve para nada. Policías, militares y transportistas no acuden a trabajar. La gente enferma muere, pues nadie va a currar al hospital. El aire y el agua aumentan su calidad. De las redes de apoyo surgen asambleas comunitarias. La Unión Europea expulsa a España y clausura sus fronteras. En Portugal la gente deja de ir a trabajar. Trump se enfada y pone precio a cada una de nuestras cabezas. De las asambleas brotan planes de producción y reparto de alimentos. Se abren casas de socorro con ayuda médica básica. Artistas y titiriteros salen a la calle y la llenan de luz. La clase política hace tiempo que se fue del país con la élite económica. Se llevaron todo nuestro dinero (meta a la que se dedicaban con ahínco antes del cambio), pero ya no podrán llevarse nuestro esfuerzo ni nuestro tiempo. No tenemos petróleo, así que invadirnos no merece la pena. En el exterior hablan de una extraña enfermedad mental contagiosa, vivimos peor que en Corea del Norte, Venezuela y Cuba juntas. Aquí nos dedicamos a la subsistencia básica, a reeducarnos, a tener en cuenta los sentimientos, a colaborar en lugar de competir, a ser la verdadera humanidad del siglo XXI. ¿Eso te gustaría? En realidad vamos de cabeza a la distopía descrita en los noventa del siglo XX en las novelas ciberpunk: desastre ecológico, enfermedades emergentes y poder político bajo control de megacorporaciones. Lo siento mucho por quienes vienen detrás.
miércoles, 18 de abril de 2018
Las noches salvajes. José Manuel Vara
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| Les Nuits Fauves. Cyril Collard, 1992 |
Sinopsis:
El protagonista tiene 30 años y le gustan los chicos, en particular Samy, un poco golfo, y Jamel, «hijo del Islam y de la Coca-Cola». Pero también están todos esos cuerpos anónimos que se apoderan de él durante los perversos ritos de las noches salvajes. Además, como quien no quiere la cosa, también le gustan algunas chicas. Sobre todo Laura. Parece quererlo todo. O tal vez no quiera nada. Es seropositivo. Por cobardía o miedo de perder a Laura, no se lo dice la primera vez que se acuestan. Puede haberla contagiado. Pero ella tiene 17 años y lo ama con locura; ya no pone límites a su amor y, pese al mal que ya debe de habitar su cuerpo, recurre a todos los medios para no perderle: ruegos, violencia, mentiras, chantajes. Se toman y se dejan con una pasión compulsiva, al mismo ritmo frenético con que esos jóvenes condenados a muerte circulan en moto, copulan en la sombra debajo de los puentes, se someten a brutales rituales, se drogan, beben y escuchan música hasta reventar, se entregan al sexo con la energía de la desesperación, del que no tiene nada que perder y sí algo que ganar mientras un soplo de vida se lo permita.
La noches salvajes es un libro/película donde podemos apreciar cómo Cyril Collard nos intenta transmitir un mensaje sobre el sentido de la vida desde el punto de vista de alguien al que le queda poco tiempo (un enfermo terminal con una enfermedad innombrable), pero a pesar de ello, se sigue aferrando al amor y al sexo con algo similar a la desesperación evitando asumir su enfermedad, lo cual dota a su personaje de una honestidad pura y dura. Su personaje es real, es humano, es conflictivo… incluso inmoral, pero rebosa autenticidad por todos los poros. Mucho de lo planteado en Las noches salvajes me recuerda a mi amiga que murió… A veces, es duro el poder evocador de ciertas historias que no forman parte de tu vida, pero que te remiten a ella de forma tan brutal y directa.
Cyril murió con 35, mi amiga con 29.
A ambos gracias por formar parte de mis recuerdos…
sábado, 7 de abril de 2018
Por qué pensaba que podía llenarme de poesía. Mª del Mar Tizón Rodríguez
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| Russian poster for Topiel/The Abyss (Wladyslaw Lenczewski, Poland, 1917). Artist: Mikhail Kalmanson. |
¿Por qué pensaba que podía llenarme de poesía, de música, de películas dramáticas, si solo son vanos intentos del ser humano por expresar esto mismo, la aterradora caída al vacío? ¿Buscaba una respuesta? Creo que a veces sí, pero, sobre todo, buscaba a las personas que podían crear, a partir de esta penosa nada, belleza.
martes, 13 de marzo de 2018
Repensando el abanico. Elisabet Torrubia Pérez
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| Notorius (1946), by Alfred Hitchcock |
lunes, 5 de enero de 2015
Hoy cumples siete años, ya eres un hombre. Esteban Aguayo Sepúlveda
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| El topo. Alejandro Jodorowsky, 1970 |
martes, 19 de agosto de 2014
Retornos infinitos. Fernando Camacho
martes, 24 de septiembre de 2013
Futuro imperfecto, subjuntivo y condicional. José Antonio Olmedo López-Amor
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| Árboles secos. José Antonio Olmedo López-Amor |
miércoles, 8 de junio de 2011
¿Qué harás con ese poder? Juan Carlos Aguirre A.
Antropológica y biológicamente estamos diseñados para buscar, conseguir y ejercer el poder en cualquier nivel; desde un marido o una mujer que manda en la casa hasta el presidente de un país que, en oscuras conversaciones, trama en secreto perversidades contra otro país en beneficio propio.
La tentación del poder es casi irresistible: estamos hechos para desear el poder. Conseguirlo es disfrutar de un placer que roza lo infinito. No hay nada más deseable que el poder. Hay muchas vías para poseerlo pero muy pocos los consiguen. Lo normal es que lleguemos a poseerlo efímeramente, en relativos lapsos de tiempo. El ser humano desde su etapa de primate hasta nuestros días siempre buscó el poder. Está en nuestros genes, en nuestra mentalidad. Cuando no ejerce ningún tipo de poder se siente impedido, como discapacitado. Peor aún si está bajo el sometimiento de alguien que ejerce el poder contra él o ella. Es así que los mecanismos de defensa se activan y quiere revertir esa situación: es así que busca el poder. Por ejemplo, si a un mono le das poder para vencer al jefe de la manada no dudaría en tomarlo y vencerlo. Igualmente el hombre moderno tiene la misma necesidad de poder.
Así, pues, nuestra naturaleza humana es imperfecta porque queremos poseer y ejercer el poder sobre otro(s). Somos unos ‘caníbales’ intelectuales; queremos que nuestro pensamiento e ideología esté por encima de los demás. Incluso, a los viejos maestros de las humanidades y las ciencias les leemos, aprehendemos de ellos, pero en el fondo les despreciamos porque nos creemos superiores a ellos. Y en algunos casos lo somos. Por ello, la imperfección humana no nos deja otra alternativa más que seguir la estela de nuestra imperfección. Es decir, de nuestra naturaleza propiamente dicha. Entonces, pues, si en algún momento de tu breve (en el sentido amplio del tiempo en el universo que para efectos prácticos es nada) vida llegaras a poseer poco o mucho poder, úsalo. Si no lo haces otro lo hará por ti y te sumirá en sus designios. A efectos prácticos el poder siempre se desvanece en el tiempo: no dura, y si lo hace siempre acaba mal. Poseer un poder ilimitado es una condena segura. Moderadas dosis de poder de vez en cuando viene bastante bien. Sobre todo si entendemos que el poder no es cosa de juegos.
Es mejor el siguiente poder que voy a contar: el poder sobre uno mismo.
Sí bien, ejercer poder sobre los demás en algún momento es bueno y útil para la autoestima, también es secundario. El poder sobre los demás va en un segundo plano. El verdadero poder es sobre uno mismo, y con esto no quiero decir que sea represivo, no. Controlar nuestra imperfección es la tarea del poder sobre uno mismo. Esta imperfección que nos empuja en la búsqueda de poder externo debe ser controlada por el poder interno.
Controlar nuestra naturaleza imperfecta es lo más parecido a la perfección; viejo dilema de la vida: aquella búsqueda del equilibrio que nos es esquivo. El ser humano de por sí es un animal. Evolucionado, pero animal. Solo basta ver qué es capaz de hacer, hasta dónde puede llegar para ejercer el poder. Y si el control de las imperfecciones de nuestra naturaleza es escaso o nulo, pues, es dictar una sentencia contra nosotros mismos.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Melodías de hoy de la juventud sónica. Oswaldo Pérez Cabrera

La energía de muchas bandas nos recuerda que la música también sirve como arma poderosa para rebelarnos pacíficamente en contra de las tiranías y falsas morales. Hay que fomentar los festivales y la música en vivo. En donde la música se vaya colando entre los árboles y las musas se sientan más libres para sacudirnos del polvo de la ciudad y de la rutina del trabajo y del estar hablando negativamente y podernos cargar positivamente de decibeles.
Creo que fue por el año 2000 cuando agarré un micrófono en CITR 101.9 FM. En Vancouver, Canadá. Era verano y el punk latino hizo su incursión en el ya existente The Morning After Show comandado por Jeremy Baker. Meses después Jeremy tomó una oferta en The Beat en Victoria y tomé las riendas del show para poder diseminar toda la música local y de nuestros países. Romper con la manipulación auditiva a la que somos sometidos escuchando las mismas canciones de hace 20 años, la puta nostalgia ochentera, como si no se hiciera nada nuevo, como si muchos grupos no necesitaran de exposición a las masas. Luchando por conquistar su arte sin muchos apoyos porque las estaciones comerciales solo les interesa vender publicidad y poner el TOP 30 de los 70s y 80s para que la gente reconozca la melodía y siga ignorante de las nuevas tendencias perdiéndose la oportunidad de descubrir nuevos sonidos. Hay que cambiar y dejar la música vieja para los elevadores y aeropuertos.
Tu futura canción favorita está en The Morning After Show, es pendenciera, rebelde y apasionada. Tu futura canción favorita te estará acompañando durante estos años y puede ser de autoría local. Puramente independiente. Libre de contaminación comercial y encargos restrictivos.
La música tiene mensajes, la música influye en los estados de ánimo, la música te hace recordar, la música tiene esa característica mutable que le permite poseerte de acuerdo a lo que necesites, ella sabe hacerte reflexionar. Hay que entregarse a ella, no sólo oír los sonidos porque entonces se convierte en una cacofonía estrecha.
Escuche The Morning After Show todos los Martes de las 11:30 AM Hora de Vancouver en el 101.9 Fm o en el www.citr.ca con la mejor música independiente de Canadá, Latinoamérica y el mundo. Descargue el show en www.citr.ca en schedule los Martes pinche The Morning After Show y encontrará todos los shows para que los puede tener en su computadora para siempre. Para mayor información www.myspace.com/sonicvortex para saber más de música independiente de Vancouver y canadá www.vanmusic.ca
sábado, 19 de diciembre de 2009
Porta, el rock y la cultura de masas. Sara R. Gallardo.

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