miércoles, 5 de enero de 2011

Un lugar para enterrar extraños. Solemnes. Maximiliano Spreaf

Los viejos que estaban pateando al pibe habían bajado
sonoramente por las escaleras.
Tenían palos, escobas, hasta había uno con un pequeño cuchillo
en su mano derecha.
Eran tres, pequeños, una mujer y dos hombres.
La mujer tenía un porro de marihuana en sus labios, ardiendo.
Tendría unos setenta años, ropa de turista y borceguíes azul
Francia. Era la más violenta, no paraba de sacudir su escoba sobre
la espalda del niño que se retorcía en el piso.
Uno de los hombres tenía un vestido negro, de esos de fiesta
familiar de sábado por la tarde, y una vincha en su pelo gris que
lucia como un trapo de piso que hacia años estaba tirado sobre su
cabeza. Era el del cuchillito, con el escindía la frente del joven
con inscripciones tales como “truhán” y “veneno”. El que
quedaba miraba toda la escena y se babeaba, era el mas anciano,
parecía eterno, un Matusalén suburbano, enloquecido y vil.
Relojeaba por entre unos gruesos lentes la situación y parecía
calentar motores para dar el golpe de gracia con un madero
redondo y negro que tenia entre sus añejas manos. La vereda de
esa calle era un infierno bello, dantesco a más no poder y elevado
a los cielos de la ultraviolencia senil. El pibito no paraba de
recibir golpes, se tomaba la cabeza, la espalda y las piernas, todo
en una veloz y repetitiva acción. Gritaba. Escupía sangre. Lloraba.
Tenia una camisa verde agua que se estaba convirtiendo de a poco
en un harapo grisáceo, entre la mugre de la vereda y su sangre.
La vieja del porro ardiente se estaba quedando sin escoba ya, se
deshacía en sus manos, convirtiéndose en astillas que quedaban
en el piso y el cuerpo del pobre niño. De pronto el mas anciano, el
que se babeaba, que ya se había orinado encima también, pego un

grito tremendo, como un relámpago: “Basta ya!!! Salgan!!!
……..Que ahora es solo mío !!!!!”
Su voz era nueva, jovial, fuertísima, hacia dudar de la realidad
horrible que mostraba.
Elevo el madero redondo por sobre su cabeza, se arrodillo junto al
joven, que aun era golpeado ya débilmente por la vieja de los
borceguíes azul Francia y con un golpe certero, seco y
endiablado, le partió la cabeza al pequeño. Se escucho un ruido
como de un pomelo estrellado contra una pared, y un
pequeñísimo quejido de muerte. El ancianisimo se levanto a duras
penas, contemplando la masacre, sudado, meado y aturdido. Sin
decir una palabra, los tres viejos subieron las escaleras,
ayudándose entre ellos, a duras penas, con una sonrisa radiante en
sus caras. El viejo del cuchillito dijo: “Solemne será tu madre,
pendejo desubicado…….” Y escupió el piso mientras se
acomodaba el vestido.

Itou Kouichi

martes, 4 de enero de 2011

Los años 20. Pablo Volumen.

El oficinista nos daba la espalda
mientras esperaba a que llegase el tren.
Tenía la espalda completamente recta
y hurgaba con su bastón entre las piedras,
pero las hojas le tapaban los ojos.


Sobre el paraguas tenía un vaso de agua
para evitar la caída del bombín
sobre los techos de las casas belgas
con amantes envueltos en trapos.


Las cortinas estaban entreabiertas,
para contemplar lo que hay fuera
después de retirar el lienzo
que representa el mismo nombre,
un zapato por luna y una vela por techo.


En el carnaval la madre amamantaba al niño
con un asterisco y un ojo medio cerrado.
El color azul se expresaba en cenizas
con una materia de algodón
y prismáticos verdes.


El punto era más grande que la línea
detrás de la clave de Sol
y la caricia de un pájaro sin manos,
ni pies, ni brazos,
ni luz,
ni tan siquiera manos.


Los demonios jugando al yo-yo
en un azar de relojes blandos,
perfiles repetidos y manchas,
dados encerrados
sin sus mariposas amarillas.


Maniquíes girando,
dando vueltas,
mujeres gritando,
azotes cuadrados en hospicios de lujo,
arlequines de contrabando,
coloración,
libertad de expresión,
locura opuesta
a otras formas de locura
de los que en realidad están locos.





Pablo Volumen (Madrid, 1983) es el cantante y guitarrista del grupo de rock Volumen. Siendo la poesía un pilar fundamental en sus composiciones, en 2008 sale a la calle su disco Nadie hace nada, con una crítica social optimista a la que todo el que respira está expuesto.
En 2010 decide recopilar sus poemas en tres poemarios que reflejan el estilo joven e incisivo de este autor: Agua en la Cuchara, Juego de Niños y Abrazos Gratis, los cuales pueden leerse en su blog Agua en la Cuchara, homónimo de su primer poemario.

lunes, 3 de enero de 2011

Dos poemas de David Vázquez




XV

¿De verdad nos enseñaron a elegir
cuando la disciplina fue impuesta?

Ésa fue nuestra propia silla eléctrica
que nos impidió crecer

y cometer errores.


XVI

Murió el pájaro
y lo cogió entre sus manos un niño,
salió corriendo.
Murió el mismo pájaro
que siempre deseaste matar
porque te molestaba su canto
y ahora añoras oír su dulce silbido.

De  ¿Qué tal un poco de silencio?
Young Girl Weeping for her Dead Bird. Jean Bauptiste Greuze.

David Vázquez nació en Madrid en 1984. "Para este viaje no necesito alforjas" (Ed. Alhulia) supuso su debut literario y su primer poemario.

sábado, 1 de enero de 2011

Ya no tengo estómago para ser un caníbal. Ildefonso González Sarmiento

Lo reconozco. Los años me van pudiendo. Y mi estómago ya no es el que era.

 Hasta el año pasado seguíamos la costumbre de "llevar un pobre a casa". Una costumbre foránea, anclada en mi familia desde hacía tres siglos, aunque con adaptaciones. Sabido es que no hay nada más inmutable que la mutabilidad.

 Yo era un niño cuando me dejaron participar en la captura de la pieza. Salíamos toda la familia. Mi padre, con los útiles de caza (bebida, tabaco, buena charla y un cable para romper el cuello en caso necesario), mi madre con los conservantes, tiras de análisis previas y los cacerolas (nada de "taperwares", un invento sin tradición ni encanto) y mi tía, con el breviario, agua bendita y todo lo necesario para dar al finado un "pase" seguro al más allá, en caso de innecesaria brutalidad. Yo, por supuesto, sólo fui de observador aprendiz en los primeros tres años.

 Una vez localizada el hombre o la mujer de mejor aspecto, la familia procedía a escenificar. Ahí era fundamental mi tía. Claro que eran otros tiempos, y la religión no molestaba tanto a los "requeridos". Ellos sólo veían venir a una singular familia cristiana, un tanto arcaica, con muy buenas intenciones. Y como la oportunidad de sentarse a una mesa casera no se solía presentar, cedían a nuestros aparentes estúpidos e inocentes antojos.
 Como decía, mi tía era un elemento fundamental en esa parte de la operación. Actuaba como una de esas mujeres del "Ejército de Salvación". Esa gente con tambores, himnos y demás que se ven en las películas estadounidenses. ¡Y qué bien lo hacía! Después de diez minutos, el elegido o elegida estaba ya sumergido en un estado de, digamos, "gloria". ¡Ahí es dónde entraba mi padre!

 El daba el giro adecuado para enganchar más aún a la presa. Si era una mujer, se comportaba como un padre adorable y preocupado. Y si era un hombre, como un compinche que le ayudaba a retirarse de tanta beatería y le contaba chistes de mujeres, le ofrecía tabaco y un trago de ron del bueno... ¡Y de paso, le hablaba, cuando lo veía conveniente, de una vecina bastante ninfómana que iba a aparecer un poco tarde, pero que igual...! ¡Ya saben! ¡Esta tentación añadida, y el efecto del licor, ayudaban mucho!

 En ese momento entraba en acción mi madre, actuando como punto de equilibrio. Se mostraba compresiva con ambos bandos (el religioso de mi tía y el "salido" de mi padre) y reclamaba un poco de atención para el invitado. En primer lugar, le hablaba de la ropa nueva que le tenían preparada, del baño caliente que le esperaba, y de la ayuda económica que iba a recibir tras pasar la noche con nosotros... o con la vecina cachonda. 

 Había ocasiones en que el invitado reculaba. Entonces se buscaba algún tema para doblegarle. ¡Recuerdo con emoción que, en esa ocasión, mi madre exclamó que no podía hacerle "ese feo al niño"! ¡Yo, implicado y deseoso de ser útil, sonreí y puse cara de desconsuelo! ¡Cuando nuestra víctima me acarició el pelo cediendo, me sentí tan orgulloso! ¡Ya era un miembro útil de la familia! Además, el no tener que recurrir a la violencia nos tranquilizaba a todos. ¡Y dónde iba a parar, era mucho más elegante!

 Ya en casa, sólo había un problema. Mi tía se ponía pesada con lo de la salvación y exigía una oración especial, un tanto macabra, pero que siempre conseguía imponer al que creía iba a ser un comensal más. ¡Era una mujer admirable!

 Después, lo típico. Lo primero un baño caliente. Tranquilo. Sin prisas. Que la carne se fuera ablandando. Además yo aprovechaba, desde ese día, para lavarme el pelo, que por lo general quedaba un poco grasiento y sucio cuando la comida me acariciaba la cabeza o pellizcaba mis mejillas. ¡El único trago amargo de la noche! ¡Pero todo conlleva un sacrificio!

 Recuerdo que la primera persona en cuya "recolección" participé fue un hombre llamado Raimundo. ¡Un tipo encantador, que nos contó unas historias increíbles mientras mi madre preparaba la cena o eso creía él, pues mientras le hacía efecto el potente hipnótico que le dábamos inyectado en unos exquisitos dulces que nunca nadie despreció! ¡Y encima mostró un cuidado para no decir nada que pudiera ofender a mis tiernos oídos...! ¡Qué encanto de hombree!
 Bueno, que no quiero aburrirles. Al final caía como un tronco, un leño, o como se diga. ¡Y todos nos poníamos a la labor! Yo ayudaba a mamá y a papá a quitarle la ropa que le habíamos regalado, mientras mi tía rezaba el penúltimo rezo, después del cual sólo quedaba la bendición de la mesa. ¡Bueno, de la comida, qué la mesa no nos importaba mucho en esos momentos! ¡Y después a trocear!

 ¡Ah, no, se me olvidaba lo importante, llevado por la pasión! ¡Primero había que analizar el cuerpo, no sea que tuviera alguna infección! ¡Ya se sabe qué hay cada tipo por ahí suelto! Por eso salíamos pronto de cacería. Por si teníamos que salir a por otra pieza. Si todo iba muy mal, incluso teníamos que comer pavo,  o cualquiera de esas otras cosas típicas. ¡Qué asco! ¡Porque en mi casa siempre hemos sido muy finos, y nunca congelábamos comida de otras ocasiones por si acaso! ¡Y además, luego tocaba deshacerse de dos cuerpos! ¡Y era un coñazo! ¡Créanme!

 Pero en mi primera vez todo fue bien. ¡La suerte del novato! ¡Y ale, a desangrar y cortar como uno más de los "cocinillas", por fin! ¡Qué ilusión! 

 ¡Aaah, qué días aquellos! ¡Cómo los añoro! ¡Sobre todo el sabor de los dedos! ¡Y no me pregunten la razón! De ahí que, desde entonces, me llamaban en casa "Deditos"! ¡Y luego, ya de adolescente, "Don Dedos"! ¡Aunque ese mote me molestaba! ¡Cosas de la pubertad!

 Pero el tiempo ha pasado. Mi padre y mi tía han muerto. Y aunque mi madre y yo seguimos con la tradición un tiempo, cada vez se no fue haciendo más pesado. Y así, este año... ¡Me cuesta tanto decirlo! ¡Este año lapas a la sidra, mojo canario, cabrito embarrado al horno y surtido de turrones! Lo único el flan de coco y frambuesas, que sí que me dice algo.

 ¡Pero este año que entra pienso hace algo! ¡Modesto, pero algo! He comentado con mi madre la idea de capturar al perro de uno de los vecinos. ¡Es un coñazo de chucho, está todo el día ladrando! ¡Y tiene el peso apropiado para dos personas, con un estómago ya tocado! ¡Sí hubieran visto la cara que puso mi madre!

 ¡Inolvidable!


Armin Meiwes - The infamous german cannibal who ate his lover.
Part of the 'Infamous' collection. View the entire collection at my website: 
http://www.gardenofbadthings.com/

Puedes seguir a Ildefonso González Sarmiento en su blog  Reino Libre del Preste Juan.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Nanodeconstrucción. Pablo Moro.

La Nanodeconsrucción es la reducción de un género literario a la síntesis de sus elementos esenciales, convirtiendo una frase en una autentica novela.



NANODECOSNTRUCCIÓN

- ¿Dónde está mi libro?
- En el Laboratorio.
Proceso de Nano deconstrucción.

DESAVENENCIAS INSALVABLES
(Nano novela de Amor)

-¡Calla!
-¿Por qué?
-¡Calla!
-Te quiero.
-¡Calla!


LA VIUDA NEGRA
(Nano novela de suspense)

Bebió un trago y sonrió, la herencia ya era suya.


EMPERADOR
(Nano novela histórica)

Mientras cruzaba el Rubicón, César supo que sería Roma.


VIRIATO


- Su cabeza ¡La recompensa!
- Roma no paga a traidores…


LICANTROPO
(Nano novela de terror)

¡Luna llena! Gritó desesperado. Su piel comenzaba a mutar.


MR JEKILL & MR HIDE

Por el día soy un hombre respetable. De noche soy yo.


MUERTE EN LA MANSION
(Nano novela de detectives)

El detective frente a la hoguera señaló al criado: ¡Usted!


IRRACIONALIDAD
(Nano novela bélica)

Firmada la paz todos aguardaron a que terminara la guerra.

jueves, 30 de diciembre de 2010

¿LIBRES? Marcos Antón

Nace, llora, descubre la guardería y obedece a tus padres.
Crece, empieza el colegio, llora y obedece a los maestros.
Sigue creciendo, la pubertad es un problema. Se reprimido por todos en la edad del pavo. Si haces
cosas, procura que nadie las sepa; si no las haces, procura que piensen que sí. Obedece las normas,
no destaques, se uno más.
Madura, renuncia a tu libertad, estudia hasta que mueras o ponte a trabajar y obedece a tus
superiores. No intentes cambiar las normas, no puedes.
Encuentra a una buena mujer o al hombre perfecto. Que no haya mucha diferencia de edad, está mal
visto. No aprendas a querer, el amor ya está inventado para que vengas tú ahora a cambiarlo.
Cásate. Compra una casa e hipoteca vuestras vidas. Reprodúcete, joven, no quieras que tus hijos
vean en ti a su abuelo.
Estás atado. Intenta educar como has aprendido: mal. No destaques, no tengas tiempo. La televisión
piensa por ti. Consume y no asimiles. Paga. Banco, banco, banco. Aprende a nadar cuando tengas
el agua al cuello. Tus hijos podrán ser lo que tú no fuiste pero no les dejarás. Paga y quéjate. Tú
decidiste tenerlos.
Envejece. Arrepiéntete de todo lo que no pudiste quisiste hacer e incúlcaselo a los tuyos. Tarde,
obedecen a sus superiores; buscan a su par perfecto; la televisión piensa por ellos; compran una casa
e hipotecan sus vidas. Y la tuya. Otra vez.
Es tarde, ya no puedes cambiar nada.
Enferma. Ten esperanzas vanas de que después hay algo. No has tenido tiempo de hacer nada.
Piensas que la vida es corta y es necesario que sueñes con otra. Aférrate a las manos de los que te
quieren en un cochambroso hospital de paredes blancas.
Muere. Entiérrate hondo, muy hondo, entre gusanos. Obliga a los tuyos a que te recuerden… y
espera.

Libres. Marcos Antón.
Marcos Antón.
Zamora, primavera de 1990
Cuento con una obra publicada: Deheishe, una poesía y otros relatos (2008), además de varios poemas y relatos publicados y algunos artículos de opinión en prensa escrita. He colaborado también como redactor y fotógrafo en la revista Artículo 20. Formo parte de El Colmo Colectivo y he participado en distintos recitales (colectiva e individualmente) como en Versátil.es (Valladolid) o en el Slam Poetry Scena Gugalander, en Katowice (Polonia). Cuento con un puñado de premios de poesía, narrativa y fotografía y completo mi tiempo libre escribiendo canciones y como vocalista y guitarrista del grupo Breda. He actuado también en varios conciertos en solitario y amenizado, guitarra en mano, alguna que otra velada y fiestas varias…
Siempre podéis encontrarme por Deheishe: http://deheishe.blogspot.com/

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Un lugar para enterrar extraños. El Loco. Maximiliano Spreaf

Dados en el bolsillo
De la belleza interior
De los lirios que la cubren
Solo me llevo dos.

Uno para mi reputación
De masticador de clítoris
Y progenitor audaz
El otro, para olvidar.

Que las letras que regala
Se quedan en mi memoria
Como unas púas de amianto
Me aguijonea la historia.

Fíjate bien lo que haces,
En estos días melosos
No quiera el tiempo acabar
Con tu rol de belicoso.

Que es lo que permanece
Entre todo y entre todos
Tu fulgor de selenita
Perdido de todos modos.


Itou Kouichi


martes, 28 de diciembre de 2010

Réquiem por un mundo. Oswaldo Pérez Cabrera

“La libertad es la cárcel más grande de todas las cárceles” Javier Corcobado

Se despertó como todas las mañanas de su vida. De esa vida que le había parecido tan corta, pero
a la vez tan larga, no sabía a ciencia cierta cuánto tiempo había permanecido de esa manera, así,
tan quietecito, tan desinformado. Despertó con la indiferencia e incoherencia de siempre, como
todos los amaneceres de su ¿Efímera o eterna existencia? Sin embargo, ese día se sintió diferente,
un extraño presentimiento le rasguñaba la mente, durante meses todo había sido placentero, había
tenido esa sensación de flotar en el espacio, de volar bajo olas de mar o nadar entre la brisa de un
viento primaveral. Sin preocupaciones, había sentido que tenía todo al alcance de su mano –el
mundo es tan pequeño y me quiere tanto- pensaba en su diminuta cabeza. Las millones de partículas
amorfas y las geométricas eran sus amigas, todas ellas le platicaban cosas banales. La oscuridad en
ocasiones se tornaba rojiza y le proporcionaba calor, ¡Qué bien se sentía consigo mismo! Incluso
Dios le susurró algo alguna vez, lástima, no significaba nada para él, porque no lo necesitaba,
ya era libre en su ignorancia ¿La libertad? Podría ser un respiro o una blasfemia, no la conocía,
inopia adulterada. Una gama de colores se filtraba entre aguas ácidas, un salón desierto, alguien lo
esperaba y él no tenía aún su boleto, una marometa en el vacío le demostró que estaba vivo. Quiso
sentir amor, pero tampoco lo conocía, quiso sentir odio pero, desconocía la palabra. Registró en su
memoria, pero, todo se le escapaba, tenía que escribir algo sobre ella, ¿Acaso tenía recuerdos? Y
si los había ¿Cómo saber si eran tristes o felices? ¿Cómo saber el significado de esos vocablos tan
subjetivos? ¿Y su nombre?

Una etiqueta automatizada en busca de un ser ¿Y si me río? ¿Y si lloro? ¿Y si escucho lo que tú
quieres que escuche? se alimentaba de ella como una adicción incurable, su visión kaleidoscópica
no le permitía ver que era un parásito inconsciente. Pero, ese día sintió algo en el cálido ambiente,
solitario en su vivir ermitaño, una extraña sensación le picoteaba el interior, conoció el miedo.
El vórtice que su imaginación dibujaba cual paisaje, el espiral en colores negro y oro, el sabor
a sal, todo lo presintió como si lo hubiese vivido un millón de veces antes, su conocimiento lo
traicionaba. Su primer Deja Vu le confundía la razón, pero, ¿Cuál razón? Alguien le informó que
ya era hora, la maldita y no deseada hora cero, se aterrorizó al empezar a tomar consciencia del
momento inevitable. Un escalofrío le recorrió el cuerpecillo, pudo sentir dolor a su alrededor, aquel
dolor que pocos pueden experimentar en vida, masoquismo y orgullo convergiendo en el punto.
Pena, coraje y obstinación se respiraba en el ambiente, pero él ¿Qué tenía que ver con todo esto?
¿Por qué no lo dejaban en paz? Era imposible, un dictador llamado destino había puesto su dedo
en él, desgraciada predeterminación. ¿Debía dar las gracias o condenar los hechos? ¿Por qué no
le consultaron antes? pero, si no sabía de palabras, de acepciones, ni sinónimos, ni significados,
hubiese dado lo mismo, las marionetas no conocemos el futuro, ni comprendemos el por qué de
nuestro entorno, simplemente nos dejamos llevar por la corriente.

El momento había llegado, el presentimiento era real, no había escapatoria alguna, si tan sólo
supiera rezar. Tuvo que despedirse de todas las partículas, de los seres minúsculos, de la paz, de la
tranquilidad, de la indiferencia. Comenzó a sentirse arrastrado, luchó por última vez, pero intuyó
que sería infructuoso, dio la última maroma y vio el espiral de sus sueños, un túnel con visiones
aterradoras, una luz al final del tortuoso camino. Apenas y cabía, su cordón le dificultaba la ruta,
le obstaculizaba sus movimientos. Frío y desesperación fueron sus primeras sensaciones, dos
sensaciones nuevas añadidas a su psique.

Por fin llegó horrorizado a su destino, un ruido infernal taladraba sus oídos, sintió que su cuerpo

se helaba ante el cortante viento, no podía flotar mas, podría despedazarse contra el suelo que lo
atraía seduciéndolo sin aceptar un no por respuesta. Paroxismo hacia lo desconocido, cerró sus
ojos y desgarró la garganta desahogando y tratando de bloquear su trauma; descubrió su instinto
de supervivencia al verse solo sin su cable salvavidas, sin su entorno mágico, sin su atmósfera de
ensueño, Dios lo amenazó y se resignó. Se pensó pionero en un mundo bizarro y alienígeno, pero su
miedo primitivo ya le era familiar.

Fue manipulado por manos gigantes, nadie le pidió permiso, fue utilizado, sufrió indefenso sus
sensaciones primarias, noveles sentimientos, pueril e inocente. Le presentaron al dolor, al frío y al
miedo, tres caballeros sin piedad que lo acompañarán por siempre.

-Vive, vive, vives, lloras, sufres, te atosigan, eres un esclavo de una puta llamada sociedad.
Bienvenido a tu nuevo hogar.

Inmerso en su desesperación, escuchó unos gritos chirriantes que retumbaron en su cabeza, no los
pudo comprender, como tampoco comprendía todas aquellas sensaciones desagradables que estaba
experimentando. Todo aquello le lastimaba sus tiernos sentidos.

- Es un niño, es un niño, felicidades, es un hermoso y robusto niño.

Él, él se quiso morir.

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lunes, 27 de diciembre de 2010

El No. Ekaitz Ortega

Chamfort afirmaba que los únicos hombres libres son aquellos capaces de decir no. Estoy de acuerdo, pero con los matices de siempre. Valiente pude ser al decir a mi hermano que no le mataría por mucho que me lo pidiese. Yo miraba el goteo del antibiótico y el anudado tubo hueco que se hundía en la vía de su mano para anestesiarlo. El atardecer fue el momento elegido para comentarmelo, cuando nos quedábamos solos en la habitación y todos bajaban a cenar. Era cuestión de esperar su fallecimiento y yo quería aprovechar los días o semanas que pudiese estar con él. Pero me miraba a los ojos mientras hablaba, no obedecer sería romper el pacto (nunca hablado pero real) de buscar siempre lo mejor para el otro. Tres minutos que cambiaron mi vida para siempre, cuando deberían haber sido sus últimos y tan ansiados instantes. No es que no tuviese el valor suficiente como para ayudarle a liberarse de la vida, es que utilicé mi propia libertad para ser egoista y negarme. No me lo echó en cara. Los veinticuatro días -tantos como años tenía él por entonces- pasaron bajo la tristeza de las luces florescentes, con el aire otoñal que entraba desde la ciudad y la inevitable y constante decadencia de su cuerpo cada vez más enjuto y vacío. Nunca me volvió a hablar de ello, no quería que me sintiese culpable. Ninguno de los dos dijo nada. Al final no era él, pero para mí lo seguía siendo.



Ekaitz Ortega (1983, Bilbao). Fui ganador del premio Avalón de relato fantástico 2009 y he publicado relatos y poesía en Artífex, Nanoediciones, Protesis, Agitadoras, Narrativas, Solaris, La Plaga, Visiones, Valis, Ohio y otras tantas revistas. También he escrito ensayos y críticas. Prefiero alejar mis escritos de tecnicismos y centrarlos en los personajes y sus emociones, auténtica gasolina de este mundo. Nihilista, ateo, trasnochador, deportista, aficionado a la lectura y caníbal en todas mis aficiones, escribo como acto de violencia hacia la realidad.
Mi blog es ekaitzortega.blogspot.com

domingo, 26 de diciembre de 2010

Un todo menos uno. Pablo Moro




Un día todos los elefantes se reunirán para olvidar…

Todos menos uno.

Un día todas las gaviotas irán de vacaciones al mar…

Todos menos uno.

Un día la tristeza dejará de reír

y los payasos dejarán de llorar…

Todos menos uno.

Un día todos no buscarán a ninguno,

Un día ninguno querrá ser como todos,

Un día se poblará de muertos el mundo

Y quedarán todos con todos,

Y verán que están todos menos Tú y Yo…

Todos menos uno.



sábado, 25 de diciembre de 2010

Mi ser verdadero. Patricia O. (Patokata)

Quiero arrancarme el ropaje
y salir a volar.

Vestirme de luz y de aire
y otra vez ser real.

Quiero expandir la belleza
que creó mi eternidad
y en un soplo de vida primigenio
iluminar la oscuridad.

Esencias sagradas
impregnando el aire,
antiguos mántras que
ponen en movimiento
el don de crear.

Palabras secretas
de antiguas estirpes
que han vivido por siempre
entre la humanidad.

Quiero romper las barreras
que oscurecen la verdad
y volverme parte del universo
en un todo sin identidad.

Más allá del tiempo
y el espacio,
más allá del infinito
y de la inmensidad,
el milagro se hizo verbo
y el verbo se tornó flujo vital.

Más allá de éste momento
y el eterno
el tiempo tiene su mecanismo
que lo lleva a andar,
deteniendo y acelerando el ritmo
de todo lo que roza
nuestra condición mortal.

Quiero cortar las cadenas
que encarcelan mi inmortalidad,
cerrando los ojos
y corriendo el velo
mi espíritu me lo permitirá...

me llevará en las alas
de un sueño
tal cual estrella fugaz,
para que me adentre
en la memoria ya latente
de lo que vendrá...

Mayo 2010



Patricia O. (Patokata)

Soy de Montevideo-Uruguay. No tengo libros publicados, no gané ningún concurso
pero he sido finalista y algún que otro poema o micro mío aparecerá en próximas
antologias en coparticipación con otros autores. Publico textos de mi autoría en
mis blogs y en redes y blogs participativos. También colaboro con distintas revistas
literarias de la red, a quienes agradezco infinitamente la oportunidad.
Mis blogs http://mismusaslocas.blogspot.com y http://mismusascuenteras.blogspot.com

jueves, 23 de diciembre de 2010

Yihad. Rubén Casado

Llegar a casa y sentarte a la mesa.

Lo único que quieres en estos momentos.

Encender la tele. Evadirte durante

unos segundos del trabajo,

del jefe, de aquel cliente

con el que te enzarzaste

en una discusión…



De primero, sopa.

Seguido de un filete a la pimienta

que da paso a los titulares.



Parece ser que en Kabul

siguen con lo mismo. Dos bombas

esta mañana. Una en el mercado

y otra

frente a la comisaría.



Qué hijos de puta…-dice mi padre-.



Y que lo digas. –replico-.

Lo que han hecho allí los yankees

es imperdonable.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

Un lugar para enterrar extraños. Tinta. Maximiliano Spreaf

Teñidas las mechas rubias
Entre las piernas, un candado
Floja, grasienta, lechosa
La piel entre los harapos.

Agua hirviendo en una olla,
El niño tiembla llorando
Gimen sus hermanas, putas,
Desiertos de finos labios.

Con las manos no se come.
Ni se tocan entre ellas
Desconocen sus olores
Pronto! Al niño degüellan!

Son partes, pedazos, niebla
Calzados negros y mugre
Perfiles sin muchos brios
Y es costra lo que los cubre.

Itou Kouichi

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