jueves, 18 de diciembre de 2014

Kamikaze. Rubén Lapuente



Ore wa, kimi no tame ni koso shini ni iku. Taku Shinjo, 2007
        

Me brindan una muerte hermosa
Vendrá a recibirme la gloria
Fue aquel filo de acero en las palabras
Aquella arenga que macera la carne
en orgullo  en dignidad   en pureza
Que trasciende la vida y la muerte
El emperador os sueña nos dijeron
Y cómo negarme si el valor
de la vida ante el deber
tiene el peso de una pluma
Cómo no dar un paso al frente
si nos están humillando
A la cabeza me he anudado la cinta
de mi patrio sol rojo violento
Oh felicítame madre
"como una tierna flor de cerezo caeré”
le he dejado escrito
Sobre el mar de aguas de jade tembloroso
éste será el último cielo azul puro que veré
Abajo ya avisto el gigante acorazado
Y en picado mortal como un Ícaro
de plata desciendo esta curvada hoja
de acero de viento divino…
Mil veces mil  trepidante gira la hélice
Oh todo viene hacía mí
como en ancas del vértigo
En la carlinga no cierres los ojos
me dijeron
Que viene a recibirte la gloria
Que todas las flores de cerezo del templo
brillarán para ti


domingo, 14 de diciembre de 2014

Madrid río III. Miguel Ángel García

The bridge on the river Kwai. David Lean, 1957


El movimiento luego
dolores musculares
sírvase usted misma, flema naturaleza
puentes bajo el río Kwai
aterido en la explanada.

Se ven puentes, una ciudad
un miasma no ocurrirá ahora
voces lejanas epopeya estropean el ambiente
en Madrid Río.

Susurra una lágrima lejana que cae
en la cascada, a veces verde. 


La lagrima no se deja oír por decencia
en este momento sin niños ni cucarachas
solo pobres cinéfilos ateridos de frío.

Estuve en Madrid Río, sí, recuerdo
procesiones de bicicletas, perros y runners
yo era un runner too
mis escupitajos se confundieron con el río
los niños jugaban a esconderse
los adolescentes también, en los columpios.


Los únicos decentes fueron los adultos
que les gusta sacar a pasear su billetera.

En la explanada bien recuerdo
una mujer pidiendo comida y su dignidad
estaba ahí.



lunes, 8 de diciembre de 2014

Quizá la próxima vez, Steve


The great scape. John Sturges, 1963



Lo tuyo era el muro de una celda

      y             la pelota y el guante de béisbol 

despidiendo ecos de sonata americana 

Quizá la próxima vez            

                                    , Steve 

cuando el celuloide reclame 

                  algún remake abominable 

                               escapemos 

a través de la Selva Negra y los castillos 

             aunque ambos sepamos 

que siempre darán con nuestra huida 

          que                  la gran evasión trazada 

a la espalda de todas las esvásticas 

nunca cambiará el final 

                 de su guion más primitivo




sábado, 6 de diciembre de 2014

Audrey. Equis


Breakfast at Tiffany's. Blake Edwards, 1961




Seré tu desastre
y tú mi Manhattan.

A ella le gusta montarse películas,
se acomoda en su solitaria retina la niña que lleva dentro
y ve la proyección del residuo del movimiento,
fijándose minuciosamente en el cambio para comprender
sus consecuencias.
Su pupila eclipsa el iris hasta lograr
esa mirada tan peligrosamente analítica,
una búsqueda constante de lo honesto y tierno,
y ver en ti la fragilidad del hombre de cristal,
la delicadeza encarnada en tu forma de hundir la mano,
hacer crema catalana de tu piel nívea
hasta que cierres los ojos
y despiertes de repente en los créditos de la película.

Y de mí no puedo decir más
que sospecho ser demasiado peliculero
en el amor.


Equis.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Richie Tenenbaum. Raúl Calvo Quesada


The Royal Tenenbaums. Wes Anderson, 2001



Si hay que hacerlo, lo haré.

Si esto es lo que hay que hacer, lo haré.

La carne se abre y muestra el mecanismo del artefacto

que se deshace y se escurre rojo sobre rosa sobre rojo.


Si hay que hacerlo, lo haré.

Si esto es lo que hay que hacer

—para saborear el humo de tu boca

y sentir cómo arde tu caricia de madera—, lo haré.


Me marcharé un momento, casidesnudocomoloshijosdelamar,

y volveré con la pluma en las manos

y lo brazos abiertos al amigo.


Tiéndete a mi lado, te invito

a compartir el secreto y el recuerdo

de animales muertos de museo.

Pero déjame a solas un momento, sólo un momento.


Si hay que hacerlo, lo haré.

















Este soy yo, Raúl Calvo Quesada, un juguete roto de la televisión.

Estudié filosofía en la Universidad Autónoma de Madriz, un máster de formación literaria en la UNED. Con ambos títulos mi madre piensa tapar la grieta más perentoria de las paredes de mi casa materna.

Trabajo en una editorial de cuyo nombre no quiero acordarme, colaboro con ellos gestionando las cuentas de RRSS y como asistente editorial. He publicado un poema en el blog Erosionados y en la plaquette La Plaquette, ambos de Adriana Bañares. También he publico un poema en el nº 9 de la revista Absenta poetas con mi Nick de Facebook, Minerva Laverga.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Rudy Guzmán. Antonio Orihuela






Frente a los rutilantes superhéroes anglosajones
provenientes del primer mundo
siempre me gustó El Santo,

aunque El Santo no volaba, no trepaba paredes,
no tenía armas, ni mirada de rayos,
no era joven, no tenía doble vida,
estaba gordito y le encantaban las mujeres.

Prototipo de un país pobre,
El Santo no era periodista, ni científico
ni pertenecía a la jet set,
se casó con Maruca por la Iglesia
y tuvo diez hijos,

El Santo llegó a héroe
porque continuaba trabajando
en su tiempo libre
de lo mismo que ya hacía cuando trabajaba,
es decir, repartía mamporros,
solo que ahora no por dinero
sino por causas justas
como defender huérfanos
y hacer favores a bellas señoritas.

El único lujo de El Fondón de Plata
era la posesión de un descapotable
en el que apenas le entraban las piernas
y donde parece un niño grande
montado en un cochecito de feria.

Lo recuerdo por una carretera de curvas,
con cierto aire de Isadora Duncan
en su capa al viento,
mientras la palabra FIN va llenando la pantalla
en El Santo y las momias de Guanajuato.

Lo recuerdo más caliente que el cenicero de un bingo
en El Santo contra las mujeres vampiro.

Lo recuerdo triunfando junto a la revolución cubana
en El Santo contras los hombres infernales.

Lo recuerdo intentando recomponer las relaciones yanqui-mexicanas,
reproduciendo esa mezcla de curiosidad, admiración y desprecio
que se han tenido siempre los vecinos del norte
en Santo y Superman contra Drácula.

Recuerdo la vez que le oí su verdadera voz,
una voz atiplada y vulgar
que sin duda era la criptonita del enmascarado
y por eso tuvo que ser doblada por la alquimia del cine
para no perturbar la integridad del mito.

El Santo dio durante treinta años
sentido y identidad a los mexicanos,
a todos los que caminaban sin norte,
sin motivo, sin utopías ni humanidad,

y murió como mueren los pobres, trabajando,
peleando una noche de ironía contra Los Misioneros de la Muerte
que le trajeron la suya,

un día de lluvia, acompañado de diez mil personas,
sus viejos enemigos, Black Shadow y Blue Demon,
en una hermosa prueba de fidelidad y camaradería,
cargaron con su féretro hasta el cementerio
mientras se iban comiendo sus propias lágrimas.


No se marchitarán jamás
los laureles de la tumba
del héroe de Tepito.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Big Fish. Óscar Aguado


Big Fish. Tim Burton, 2003.



Todos se despiden de ti
a la orilla del río
y tú que nunca has tenido miedo de nada
de ninguna honda certeza
avanzas y avanzas
y te conviertes en lo que siempre has sido
el pez más grande del río
es así como ocurre
tus palabras saltan sorteando anzuelos
y toda tu vida se reduce
a vivir sometido en tu océano de magia
sin nada más
que todo lo mucho que sostienes
con el dedo meñique.

martes, 2 de diciembre de 2014

Hanna and her sisters. Rolando Revagliatti


Allen directed actresses (from left) Dianne Wiest, Mia Farrow and Barbara Hershey in this film, which was nominated for seven Academy Awards (winning him a statue for best writing).
Fuente: The Daily Hatch



























Hermanas de Hannah:
Nos estallan las necesarias cabezas

Sorpréndanla diseminada
a la perfecta reunida

Sopésenla
y acaso esto alcance

Obtengan
más de lo que imaginaban:
lo suficiente.








jueves, 20 de noviembre de 2014

El corazón de las tinieblas —REDUX—. Carlos de la Cruz







Levantar la piel del río;

usar dos dedos: índice y pulgar

de la mano derecha.


Éramos vagabundos en medio

de una tierra sin historia,

de una tierra

que tenía el aspecto de una mesa sin mantel,

de un juego sin rival,

una hoguera en la playa,

una rama partida por el temporal.

La tierra no parecía la tierra;

parecía un espacio entre dos quejidos.


Nos hemos acostumbrado a verla como

un monstruo conquistado,

como un animal domesticado,

rendido, humillado;

pero allí

allí podías verla

como algo terrible y libre

humana, terrenal,

carne pegada al hueso,

tierra cuajada, mineral,

rumbo, delirio, extremo,

silencio que tumba y retumba,

verde, cosida, insurrecta

y animal.


lunes, 10 de noviembre de 2014

La autopsia de Marilyn. Cecilio Olivero Muñoz

Marilyn en la tele. Cecilio Olivero Muñoz



Marilyn te busco entre tus mejillas rosadas
y no puedo encontrarte,
veo que te meten en la ambulancia
y te sigo buscando en la autopsia sagrada
que desconoce tu nombre de estrella devorada,
Marilyn, tus abogados, Marilyn,
Marilyn, tus fotografías fijadas, Marilyn,
tus perfumes, tu flor de chantilly,
Marilyn, mis visitas a tu tumba, Marilyn,
tu embrión muerto es una estrella fugaz,
digo esto, Marilyn, ahora que sé
que nada te duele desde el paseo de tu fama,
Marilyn, tu pintalabios ebrio de ti, Marilyn,
tus tacones sonando en su rutina,
en su ritmo binario,
Marilyn, tus cosquillas apagadas, Marilyn,
tus ojos quietos en tu autopsia, Marilyn,
Marilyn, tus endorfinas esclavizadas,
Marilyn, tu Nueva York gris, Marilyn,
Marilyn, mi cobardía al verte, Marilyn,
los psicoanalistas persiguen tu psique,
los periodistas una confesión,
Marilyn, si yo fuera tu hija
no quisiera dos coletas a mis espaldas,
quisiera dos alas de ángel puro, Marilyn,
tus contratos con la FOX, Marilyn,
esos mitos acabados ya, que en vida,
en tu vida, no te quisieron, Marilyn,
ahora son fantasmas que escarban entorno a ti,
Marilyn, mi postdata cariñosa,
mi consuelo instantáneo, mi consuelo duradero,
Marilyn, en blanco y negro, Marilyn,
Marilyn, a tu pesar, Marilyn, de cera,
Marilyn, estatua de celuloide,
Marilyn, mi arpía angelical y demacrada,
Marilyn, tu voz se esconde al verme.
Yo, me río y te hago feliz, por siempre,
Marilyn.

viernes, 7 de noviembre de 2014

El cine porno. Aleqs Garrigóz


Sala X. Paco Barter




El cine porno está entre dos calles lóbregas
que la gente transita apresuradamente,
donde los borrachos duermen sobre las aceras.
Es como cualquier otro cine: oscuro.
Sin embargo, en su interior, en las esquinas de sombra,
los hombres se masturban unos a otros
y, de vez en cuando, se hincan.

Todos sabemos lo que en él se proyecta.

He visto a los adolescentes que odian las clases
entrar con falsas identificaciones,
con la mochila atestada de golosinas,
y dormitar la permanencia voluntaria.

Es como cualquier otro cine: inmundo,
construido para albergar multitudes
que escupen, eructan, gritan insolencias.

He visto sus baños rayados con graffiti
donde los tímidos se esconden para orinar
y los orgullosos se muestran tal cual.
Hay en él un cuarto más oscuro que oscuro,
que está allí, anexo, y que sirve para…

El cine porno está aquí.
¡Pasen y vean la maravilla del hombre:
el cinematógrafo!

lunes, 22 de septiembre de 2014

La Fanzine #11: Futuro ya está aquí. Nómina de autores




Aloha,

durante este fin de semana hemos estado maquetando La Fanzine #11: Futuro y esta mañana hemos hecho las primeras fotocopias. Mañana lo digitalizaremos y subiremos a la plataforma ISSUU para su gratuita descarga y visualización online.

A continuación pasamos a detallaros la nómina de autores que firma este número:

1. Jaime San Juan
2. Domingo López
3. Julio César Álvarez
4. José Pastor
5. Hilario Martínez
6. Alba Ballesta
7. Ana Patricia Moya
8. Raúl B. Caravan
9. Cristina Arribas
10. Ericka Volkova
11. Amancio de Lier
12. Charco
13. Álibe
14. Antonio Díez
15. Antonio Orihuela
16. Ferran Destemple
17. Miguel Ángel García
18. Gsús Bonilla
19. Roberto Fernández
20. Alicia Belén
21. Ana Vega
22. Patricia K. Olivera
23. José Manuel Vara
24. Ángel Muñoz
25. Mareva Mayo
26. David de Dorian
27. Francisco Jo.
28. Fernando Camacho
29. Pablo Otero
30. Santiago Eximeno
31. Estela Aguilar
32. Clara Sancho-Arroyo
33. Álvaro Dionisio Fdez. Martín
34. Mercedes Pastor Segovia
35. José Antonio Olmedo López
36. José Pastor González
37. Beatriz Gracia Arce
38. Yarisa Colón
39. Chapu Valdegrama
40. Rolando Revagliatti
41. Jorge M. Molinero
42. Elena Cabrera Ramos
43. Yudit Vidal Faife
44. Olivia Martínez Giménez de León
45. Carmen Gómez Canduela
46. Rubén Lapuente
47. Felipe Zapico
48. Óscar R. Cardeñosa
49. José Iván Suárez
50. Planta Peinazo
51. Lucía Ortiz Fernández
52. Manuel Onetti
53. Begoña Leonardo
54. Marcos Abella Serrano
55. Mara Blackflower
56. Isabel Tejada
57. Ángela Brun
58. Esgarracolchas
59. Claudia San Pablo
60. Nancy Fuentes
61. Carmiña Cándido
62. Sergio Escribano
63. Tino J. Prieto
64. Álvaro Domínguez
65. David Sanz
66. Ana Romano


Muchísimas gracias a todos.

¿Quieres un ejemplar y ayudarnos a pagar las fotocopias?
1. Espera a mañana e imprime y fotocopia el ejemplar que pondremos disponible online
2. Envíanos 3€ vía Paypal a awixumayita@hotmail.com (como regalo a familiares y amigos) y te lo envíamos impreso a casa. (Envíos nacionales. Envíos fuera de España a partir de 10€).


Besos.



sábado, 20 de septiembre de 2014

La Fanzine en Encuéntame en las ondas (Radio Guiniguada, Canarias)

Anoche intervinimos en el programa Encuéntame en las Ondas para hablar del nuevo número de La Fanzine con Tino J. Prieto

Encuéntame en las Ondas es un programa que se emite en la Radio Guiniguada, una emisora comunitaria de las Palmas de Gran Canaria. 

Nosotras aparecemos en torno al minuto 28,15. 

Muchas gracias por hacernos un hueco en vuestro espacio.




domingo, 14 de septiembre de 2014


Ulterior. Manuel Onetti




Anclaros
a la tierra mientras en vuestros estómagos se engendra
la muerte de la palabra conocida y la vida del  ulterior lenguaje
con la esperanza de sobrevivir a la gran erupción
a la muerte ofrecida por la Bio con su mezcla de células y carbono
arrojada sobre vuestras tullidas gargantas


Anclaros
a vuestros cuerpos y casas bajo el techo del sueño original
mientras fuera el polvo sea el único alimento posible
hasta que la nueva lluvia oxide vuestras joyas
y vuestras manos estén limpias de nuevo para acometer
la muerte del padre y uno mismo

Anclaros
al cielo con el riesgo de morir quemados
cegados por la transformación solar y el horror
del lago de plata líquida en el que habéis quedado
moribundos y mudos forzados a vomitar
el nuevo lenguaje de la supervivencia





sábado, 13 de septiembre de 2014

Esperar... Roberto Fernández




Esperar, esperar. Todo es esperar. Quedarse esperando en lugar de permitir que ocurra lo que tenga que ocurrir al final de la espera, dilatar ese tiempo. Convertir la espera en la acción en lugar de lo pasivo. Que lo esencial sea la espera y no lo que sea que se espera. 

En el aeropuerto hay un alto poste con focos que apuntan a todas direcciones y que parece un diente de león.


Variables. Rafa Charco






Rafa Charco. Tatuador. Músico. Escritor. Poeta. Poeta visual. Auto-editor. Dibujante. Pintor. Escultor. Grafitero. Diseñador. Performer. Actor. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada. Organizador y participante de eventos y festivales... aunque ninguna de estas etiquetas ni otras pueden encasillar a ninguna persona bajo ningún concepto. Una persona con múltiples inquietudes que procura adaptar lo que quiere decir al formato más adecuado para decirlo, partidario de la autogestión, el reciclaje, la introspección y la renovación constante de todo, ya sea interno o externo.

Trismo. Alicia Belén


Renzo Cecerrano




Tan sola en la desgracia,
tan risueña en el pisar.
Hoy no dejas de crear la ilusión de la esperanza
para con ella saldar la prodigiosa censura que en el amor desmarcas.
En el Edén te desatás por travesías mundanas y por casualidades tan lejanas y al final,
en la nada improvisas.
Por esperanza sin trayectoria llorás,
aún la vida te  sonríe pero no como espejo en mar.
Conocer y anticipar es más que melancolía por amar.
Huyendo de tu ocio, no haces más que aparentar.
¿Acaso no fue el fin el que te llevo al dolor?
¿Acaso no fue la alegría la que te dejó con traición?
Excitación, emoción y ardor,
hay mortalidad en tu ausencia de hoy.
En deslumbrar buscas brechas,
En  anidar sentir más,
cuando la vista se te nubla de ardor, estruendosos haces das.
Tu vacío sale a bailar, luciendo sin ensayo sus encantos y demás.
La luna de abril mese en tu ojos,
y extrañas sus halagos, escapar de tus estragos.
¿Cómo saber qué sientes hoy? Tu luz ya no encandila, tus caricias ya ni lloran.
¿Cómo saber que tan soberbia estás? Fue triste la despedida, fue dulce el soñar.
Y al final, en el alba tu rencor se estremece,

Y al final, la vida no te sonríe si mirás hacia atrás.



Alicia Belén 
La mediocridad para algunos es normal, la locura es poder ver mas allá. Clásica y moderna, general extremista. Nací en la época equivocada. Setentista. Yo no tengo fechas para recordar, mis días se gastan de par en par, viendo el tiempo pasar ¿para qué? Sí, no todo tiempo pasado fue mejor. Nací para mirar lo que pocos quieren ver.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Sin título. Clara Sancho-Arroyo








Born in Zaragoza (Spain), Clara lives and works in London at the moment. Graduated in Fine Arts at the University of Castilla-La Mancha, she declares a deep interest in the diversity of people as a result of combinations between them, looking both at the inherited physical traits as well as at lifestyles that develop and carve personality and psychology. All of these make each individual unique, complex and mysterious, thus worthy studying.

Clara Sancho-Arroyo

De cómo desaparecí del mundo. Óscar R. Cardeñosa









Asomé la cabeza por la ventana a un mundo extraño. Nadie me conocía ni reparaba en mi existencia, y los peores eran alabados por los humildes. Me desperté y era un día cálido y soleado, como en una película americana de padre, madre y dos hijos. Había personas felices saludándose en las aceras, y por la calzada sólo circulaba un monovolumen. Sólo uno cada vez que miraba, con un ama de casa feliz comprobando el espejo retrovisor. Salí a la calle moviéndome a través de aquel aire denso como la mostaza, y al cruzar por detrás del monovolumen, frenó. Aquella mujer y yo nos miramos a los ojos a través del reflejo. Me reconoció como un fragmento de la infancia, una canica sucia con la superficie rayada, sacudió su cabeza y siguió conduciendo con una sonrisa.

Yo miraba todo a cámara lenta, incapaz de hablar, incapaz de gritar por pura impotencia. Seco, como miles de granos de arena esperando ser barridos. Vi alejarse el mundo hacia el futuro, sabiendo que había seguido girando sin mí mientras yo sólo dormía.

Con oficio reconocido. Begoña Leonardo

Fuente: Francisco Echeverry




Seré como ellos
con los sonidos secuestrados
violada por escombros
alimañas de clase
y otras de esas,
que organizan crímenes
que justifican los desahucios...
Seré como ellos
con oficio conocido
acomodándome en una planta de oficinas
no recalcitrante.
Seré
como tú
conformándome
sumisa
sometida
rebajada.


Me costará mucho
es muy difícil
cuando la libertad
está tatuada
en el alma.



jueves, 11 de septiembre de 2014

Sueño silvestre. José Iván Suárez

José Iván Suárez


Un día vendré a buscarte en mi bólido de tercera mano y que circula hasta la quinta dimensión. Atrás el pasado, la rabia y la pena, empeñadas por igual. La lluvia llorando sobre la luna del coche y las curvas de una carretera sinuosa al atardecer. Los viajes que se hacen por silencio y por insomnio, yo, en mis múltiples versiones, la ruta a ti y sus infinitos caminos, pero no hoy. Algún día. Hogaño, el tiempo es quebranto a punto de esclafarse y aún tengo que meter la quinta y blincar la recta infinitesimal. Quemar el aire y viajar al mañana galopante, algún día. Hoy, aún debo tomar temerario la curva y si derrapo que sea sobre sueño silvestre. Alguna tarde vendré, ahora que ya empiezo a soñarte incendiaria bajo las arenas del futuro.  

El futuro, Bukowski, Factótum y yo. José Manuel Vara


Un relato futurista de J.M.Vara


Sí, lo soy. Un cobarde es un hombre capaz de prever el futuro. Un valiente es casi siempre un hombre sin imaginación”
Charles Bukowski




Al final, llegó el futuro. Nadie pareció percatarse de ello. Todos estábamos inmersos en la nube tecnológica que compañías como Microsoft habían creado a medida de nuestras necesidades más dependientes y consumistas. Pero, a pesar de nuestra ignorancia, el futuro había llegado sin avisar, para quedarse y arraigar entre nosotros. El futuro, de hecho, ya era parte de nuestro presente y, sin duda, sería el último futuro que nos plantearíamos. De hecho, nadie hablaba de él en los medios y si no hablaban de algo en los medios, es que ese algo no existía. La vida había devenido en algo atemporal y específicamente virtual. Además, la revolución en las aplicaciones más descargadas para móviles, tablets y ordenadores era la llamada “Regreso al Pasado Personalizado” (RPP). Elegías año, música, vestuario, acontecimientos históricos relevantes del año, mes y día seleccionado y te convertías en un observador virtual de ese fragmento temporal de la historia de la humanidad reciente (se limitaba a una simulación a 135 años atrás en el tiempo). Es decir, el futuro ya no interesaba a nadie, sobre todo, desde que se descubrió que parte de las teorías conspirativas de los 90 eran reales, tal como la farsa de la llamada carrera espacial auspiciada por la NASA, que ahora se había reconvertido en parque temático de atracciones. El futuro prometido por los gobiernos y mostrado en películas de ciencia ficción hasta la saciedad había resultado ser una grande y patética falacia global.
El futuro no era relevante.
Yo, en estos precisos instantes, estaba sentado al lado de Bukowski, en una pensión de mala muerte mientras escribía su novela Factótum. No parecía importarle mucho mi presencia. Él seguía a lo suyo, escribiendo, fumando y bebiendo el vino con el que le había obsequiado al llegar a su maloliente habitáculo. Supongo que esa muestra de generosidad era la que había permitido que el escritor aceptara mi compañía. La aplicación de mi móvil funcionaba perfectamente, de eso no cabía la menor duda. Todo era aparentemente real. No defraudaba lo más mínimo.
Le dije a Bukowski que un día sería un escritor de fama internacional y que sólo bebería licores de marca. Él me miró y me sonrió. Me susurró un: “lo sé, hijo, lo sé”. Luego, cogió la botella, bebió un largo trago de vino y, mirándome inexpresivo, añadió: “yo hace años estuve en el futuro”. Luego, siguió a lo suyo, escribiendo, bebiendo y dejando escapar un sonoro pedo de vez en cuando.




FIN

5/09/2014 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

No future, dijo alguien. Domingo López





Qué, y ahora qué, prorrumpió El Moco, aburrido, pasándome un pitillo. Me encogí de hombros y sonreí, resignado o rendido, no sé, no se puede saber todo. Estábamos en el parque, no habíamos ido al mierdoso instituto, la mañana del martes se iba lentamente al infierno con sus inenarrables éxitos y el último litro de cerveza yacía en el suelo. Pensé entonces que podíamos hurgarnos las narices respectivas o manotearnos las pelotas, podíamos incluso buscar a alguien que nos invitara a un trago, un buche de vino o veneno, daba igual, tampoco se podía ser exigente y hasta podíamos hacer el pino o asaltar un banco.

—Podemos asaltar un banco, le dije, iluminado.
—Sí, con esto, dijo sacando el cortauñas que solía llevar para cortar el chocolate.
—Tranquilo, Morgan, en casa tengo una pipa del nueve largo.
—Sí, de las que disparan guisantes o bolitas.
—No, de imitación, es una réplica, seguro que da el pego y nos llevamos hasta la pasta del monopoly.

Y entonces nos miramos, burlones, y tranquilamente fui a casa, allí al lado, y busqué el juguete de mi hermano, una pistola galáctica de agua de un verde chillón, fosforito, con la culata rojo escarlata. La llené de balas en el grifo de la cocina, le puse el seguro del tapón y volví al parque, silbandito. A unos pasos había una Caja de Ahorros, la señalé con el dedo.
—Esa mismo.

Y hacia allí fuimos, en silencio, como quien va a comprar pipas o tabaco, yo delante, pateando latas y piedras y recordando que el Bukoswki se había muerto el día anterior y el amigote detrás, con las manos en los bolsillos y su sonrisa de guasa, siguiéndome el rollo. Llegamos a la puerta y miramos a través del cristal. No había nadie, ya casi estaban a punto de chapar. No hablamos ni hicimos ningún plan, ni de atraco ni de nada. Simplemente entramos. Y allí dentro, entonces, me oí gritar:

—Que no se mueva ningún hijo de la gran puta —dije, sí, corajudo, buscando una cabeza, algo adonde apuntar. Detrás del mostrador, a un par de metros había una especie de calvo larguirucho, con la boca abierta, levantando muy lentamente las manos, mirando estupefacto hacia la pistola de ciencia ficción. No se oía ni una mosca, bueno sí, se oía la risa trapajosa del Moco, partiéndose el culo detrás mía, diciéndome mamón qué haces mientras me tiraba de la chupa y me llevaba hacia la puerta y yo, andando hacia atrás, cubría peliculeramente el paripé sujetando el arma alucinante con las dos manos y moviéndola de un lado a otro y antes de salir, también a carcajadas, disparé, por fin disparé, y el chorro de agua salió como un tiro y le mojó al calvo atónito la cara pálida.

martes, 9 de septiembre de 2014

Groundhog day. Pablo Otero


Lost in translation. Sofia Coppola, 2003



era eso,
el apartamento en Brooklyn destartalado,
una habitación a semioscuras
y el jergón en medio,
posters de Joplin, Marley,
y uno gigante del asesinato de Kennedy a la entrada.

como en las películas
la banda sonora cruel de las ambulancias
y los coches patrulla
merodeándonos.

era eso,
comernos una hamburguesa gigante del Colonie,
mientras resumimos el día
en pocos minutos
para luego desfallecer
oliendo a sudor y lubricante
enmascarando el sexo.

eso era
el futuro,
nuestro futuro,
el único futuro posible.

afuera llueve,
como en una mala película de Spike Lee.



El lento mudar de las paredes. Rubén Lapuente


Foto de José Alfonso



Soy un objeto arrojado en un rincón 
de una habitación cualquiera,
desde aquí contemplo
el lento mudar de la vida:
Aquel tiempo que no vi de mi hijo 
acercándoseme
como un hermoso paisaje mío, íntimo.
La cepa de su cepa después
alzando visajes de niña
acunando nuevos sollozos.
Vinieron luego aquellos tránsitos 
apresurados de gentes  y gentes
que se cruzaron conmigo
aquí como aparecidos
como temblores de arena.
Y aquel augurio antiguo
de rayuelas bajo el agua
que trajo el desasosiego, el apremio, el tumulto,
el saqueo en los armarios…
Y ese último paso renco en el pasillo,
la puerta cerrándose con un enorme estruendo,
el silencio de la calle como un misterio,
la voz de la carcoma en los muebles 
con esa duna amarilla
que aún avanza hacia mi canto…
El pausado polvo cubriendo
el cristal de la ventana,
la luz volviéndose lúgubre,
casi, casi ciega,
desde aquí, y ahora,
sin poder saber nada,
contemplando
el lento mudar de las paredes.


©Rubén Lapuente
http://rubenlapuente.blogia.com/ 

Futuro Full. Felipe Zapico




Aquel futuro se truncó
hace más de ocho años
y ni era madrugada siquiera.
Los virus
cercenan el futuro
que nunca
jamás
llegará.
El futuro no está aquí
ni estará
el futuro se descompone ante
nuestros ojos
que casi siempre
miran otra
c
o
s
a
esperando que el pasado nos redima
como
caracolas con rancio rumor

de mar.



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