viernes, 17 de abril de 2020

La odisea del ser. Gonzalo San Ildefonso





Siento la leve ruptura de mi cuerpo
horadando la tierra
que nos abriga,
el esparcir de las semillas de luz
en la guillotina de este tiempo,
tiempo que es premonitorio
tiempo que a su vez es un anodino vuelo
hacia la frontera del horizonte,
allí donde estas bocas hastiadas
serán saciadas con el maná
allí en el júbilo de las sombras
en la sosegada demora
de este nuestro ser,
siento la leve ruptura de las olas
y corrientes submarinas
me arrastran en una eterna deriva
hasta el talud mental
donde el niño de mi mirada
es una odisea luminosa por acontecer.

jueves, 16 de abril de 2020

El día después. Ana Grandal


La cuarentena ha llegado a su fin. Durante un mes largo, las calles, vacías de coches y ausentes de voces, se habían poblado de silencio, y los vecinos enclaustrados en sus casas parecían haberse contagiado de esa misma quietud. En las escasas salidas para comprar alimentos, ella descubrió una ciudad muda, un animal tranquilo y callado que acaba de despertar envuelto en una algarabía de bocinas, gritos entusiastas y músicas desenfrenadas que surgen del asfalto y de toda ventana abierta, en celebración del retorno a la normalidad. Ella también abandona su encierro: ha decidido irse a vivir a una isla desierta.

El día después - Ana Grandal
El día después. Ana Grandal


martes, 14 de abril de 2020

Una esquina en el corazón (un pequeño tiempo al aislamiento). Tino J. Prieto Aguilar

Fuente: https://www.the-hinterlands.com/home/2017/3/2/florida-history-the-cape-romano-dome-homes




Sonó la alarma musical. Se miraron a los ojos y, como una escena diez mil veces ensayada, Zul, Ram y Oibmac se desplazaron a sus casilleros vocacionales y, con setenta y cinco segundos acordados, se vieron equipados, en hermosa protección ante cualquier emergencia.
Una capa protectora de doble cuerpo se adhería a cada ser, dándoles absoluta seguridad y armonía.
Los carteles táctiles, repartidos en todos los paneles de la ciudad, mostraban siluetas que se asemejaban a seres luminosos en una vida cotidiana: subiendo a la guagua, al tren, comprando en las tiendas del barrio, en una ceremonia nupcial, en una clase de la universidad…
Bajo los coloridos diseños, cantaba una reseña: 
Situaciones saliendo de la epidemia de hace 30 años, en el 2020, que ocupó la mayor parte del planeta. La reflexión para la acción que les permitiera transformarse y cambiar el mundo dio resultado. Priorizaron la dignidad de la vida humana y a todos los seres del planeta. 



lunes, 13 de abril de 2020

Salir. Valle Camacho


Pandemia. Juan Fran Núñez Parreño



(Jotabé)




Un ente con tamaño microscópico
nos da al mundo un problema telescópico.

Por cada pueblo y por cada ciudad,
nos da temor esta realidad.
¡Qué gran valor tiene la Sanidad!,
ahora lo sabemos de verdad.

Más inversión para investigaciones,
menos dinero para religiones.

Hagamos ya esto que parece utópico,
médico es luz en esta oscuridad
y no creer en dogmas y ficciones.


Villamalea (Albacete) España

martes, 7 de abril de 2020

El cristal. Julia Navas Moreno



Alejandro Nafría




Todo lo que ansío
está tras el cristal.
Si me miras desde el otro lado
quizá creas que estoy atrapada,
insatisfecha y difusa,
pero es a ti a quien veo
moverse en círculos concéntricos,
caminar sobre campos trillados
con tu sombra pegada a los zapatos. 

El mal ciudadano que soy. Raúl Sánchez Alegría



Geoffrey Hammond


El mal ciudadano que soy,
de su miedo
no se avergüenza.

Aunque pueda parecer
una impostura,
aunque no resulte heroico
y socialmente loable,
tengo miedo.

Tengo miedo
a ser arrancado de mi familia.

Tengo miedo
a enfermar y enfermar a otros.

Tengo miedo
a mi miedo,
a ser egoísta, ruin,
miserable.

Tengo miedo
porque soy humano.

Tengo miedo
porque no soy un héroe,
ni un estúpido,
ni un idiota canonizable.


23 días de aislamiento. Daniela Bartolomé Moro





Nada es sencillo, después de haber dado paso a la inquietud.
Cuarentena, cuarenta días. ¿Cuarenta menos veintitrés?
Odio las matemáticas:
los sudokus, el metro y medio, (cuando indica separación),
los positivos, las curvas del eje de abcisas y ordenadas…
Acabo de oír «por debajo de uno» y unas cifras aún que
reflejan el reparto de teses no fiables, vulnerables,
no quiero quejarme y compartirlo, no quiero dar paso
a la inquietud y contagiarlo, no quiero estar agobiada y
traspasar (como un bar viejo por un módico precio)
este sentimiento que no es mío, y me embarga.
Vuela corazón, extiende alas, abre los ojos y solamente
vuela, vuela, vuela, vuela… pero no olvides.


sábado, 4 de abril de 2020

Introspección. Gina García





Miro hacia el pasillo
de mi casa
esta casa donde habito
la oscuridad es palpable
cual cortina de silencio
una punzada en el ombligo
sale disparada de la tripa
mis vísceras me recuerdan
que soy mortal
Quiero discernir
si
entre mis capacidades
está la de soportarme
saber qué o quién soy
dentro de esta isla
que abarca cuerpo y mente.

Luz cegadora a las tres y cuarto. Violeta González Otero





Calibrado
cual
mentira
convincente
…
el
tiempo
sabe
lo
que
quiere.







viernes, 3 de abril de 2020

En esta isla. Gema Albornoz






En esta isla, por la mañana, da el sol,
a este lado. Por la tarde, el sol se sitúa
sobre mi cabeza, pero es entonces, cuando
cualquier nube me cubre. El aire corre
empapando el suave matiz del vaivén
de las hojas. No hay necesidad de espantar
esa nada blanquecina que cohabita en el
celeste. Sonrío vecinalmente a ambos y
dejo que la brisa toque mi piel, superficialmente.
De vez en cuando, a horas punto, escucho el
aleteo de las gaviotas y otras aves, que se
apresuran a asistir a nuestras reuniones.
En esta isla, por la mañana, da el sol,
a este lado. Por la tarde, el sol se sitúa
sobre mi cabeza. Es en la noche, cuando
suena una nana. Nos adormece a todos,
en un profundo letargo. Nos hace intuir,
en las entrañas, que todo ha sido un sueño.

A puerta cerrada. Angelique Reid





Girando sobre mí misma
los pensamientos se enredan, se agitan
tiempo de sobra para darle rienda suelta
al miedo, a la sonrisa oculta y al desespero.

Desde el balcón agito mis alas
y juego a la libertad a puerta cerrada
es inevitable ver cómo la vida trata de mantenerse a salvo
tras el cristal de las ventanas.

Ojos tristes inundan mi pantalla
abrazo desde lejos lo que queda de esperanza
prefiero pensar que no es un último adiós
me reservo todo mi aliento para decirte desde lejos
cuánto te extraño, cuánto te quiero…


La ciudad como nunca la habías visto. Emilio Papel



Ensamblaje realizado a partir del número 385 de la revista Muy Interesante, de junio de 2013.

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